El ayuntamiento de Ámsterdam aprobó una ordenanza que prohibirá desde el 1 de mayo la publicidad de vuelos turísticos y cruceros en vallas, marquesinas y demás soportes urbanos, en una decisión que busca priorizar la acción climática y la salud pública por encima de intereses comerciales. La medida convierte a la capital de Países Bajos en la primera del mundo en aplicar un veto de este alcance sobre promociones vinculadas a sectores considerados de alta huella de carbono.
La iniciativa fue impulsada por los partidos GroenLinks y Partido por los Animales, que sostienen que resulta contradictorio promover actividades intensivas en emisiones mientras la ciudad invierte en transición energética y movilidad sostenible. Aunque la restricción también incluye anuncios de carne y vehículos de combustión, el alcance sobre aviación y cruceros es el aspecto más simbólico, dado el peso del turismo en la economía local.
A diferencia de intentos previos basados en acuerdos voluntarios con empresas publicitarias, la nueva normativa tiene fuerza legal y aplicación uniforme en todo el espacio público. Sus promotores se apoyan en un fallo del Tribunal de La Haya que reconoce la facultad municipal para excluir publicidad de sectores asociados a combustibles fósiles.
La decisión se inscribe en una tendencia creciente dentro del país. Ciudades como Haarlem —pionera en 2022— y otras como Utrecht, Delft y Zwolle ya adoptaron restricciones similares. Sin embargo, el debate político continúa: sectores liberales como VVD cuestionan la medida por considerarla una interferencia en el mercado, mientras sus defensores sostienen que la emergencia climática justifica limitar la promoción de actividades con impacto ambiental significativo.
Desde el consistorio remarcan que la norma no restringe la libertad de viajar, sino la promoción institucional de industrias contaminantes. Con esta decisión, la ciudad envía una señal directa al sector turístico internacional y se posiciona como referente en políticas urbanas orientadas a reducir emisiones.
