American Airlines sigue sumando cuestiones para celebrar su centésimo aniversario. La empresa lanzó menús conmemorativos inspirados en la década de 1920, el período en el que la compañía dio sus primeros pasos. La iniciativa combina historia, un producto premium y estrategia de marca, y se desplegará de forma progresiva en sus cabinas de mayor valor. La propuesta gastronómica centennial de American Airlines no es un gesto aislado, sino una acción estructurada dentro de una celebración más amplia. A partir del pasado 9 de febrero, los clientes podrán preordenar los platos especiales, que comenzarán a servirse en marzo en Flagship First y Flagship Business en rutas internacionales y transcontinentales, y se extenderán en abril a la Primera Clase doméstica. El concepto central es claro: reinterpretar los sabores y tendencias culinarias de los años veinte con un enfoque contemporáneo. No se trata de una recreación histórica literal, sino de una lectura actualizada de una época que marcó el nacimiento de la aviación comercial en Estados Unidos. Rhonda Crawford, vicepresidente Senior de Customer Experience Design and Strategy de American Airlines, enmarca la iniciativa como un ejercicio de memoria y evolución simultáneas. “Nuestro año centenario es una oportunidad para reflexionar sobre lo lejos que hemos llegado, al tiempo que seguimos elevando la experiencia para nuestros clientes”, señaló la directiva, subrayando que los menús buscan ser “especiales y memorables para los viajeros actuales”. En definitiva, el menú incluye: una ensalada Waldorf, presentada como una opción fresca y reconocible; dip de queso crema Boursin, disponible exclusivamente en rutas domésticas de largo recorrido; beef Wellington, acompañado de vegetales asados y espárragos con salsa bearnesa y tarta de nuez pecana como cierre dulce. En Flagship First y Flagship Business, tanto en rutas internacionales como transcontinentales, el enfoque se eleva un escalón más.
Aquí, American se inspira en la sofisticación de los grandes hoteles de los años 20, trasladando ese imaginario al entorno de cabina premium. Allí el servicio comienza con una selección de aperitivos que remiten directamente a esa época: cóctel de langostinos clásico y ensalada Waldorf, nuevamente presente como hilo conductor del concepto. Durante abril, mes exacto del centenario, el servicio se refuerza con una propuesta aún más exclusiva: caviar, blinis y huevo relleno finalizado con crème fraîche.
