La preocupación, reflejada en los medios provinciales, cuenta que el Aeropuerto Internacional de Río Gallegos reabrirá este lunes 22 de diciembre luego de permanecer cerrado durante casi cuatro meses por obras de mantenimiento y mejoras de infraestructura. La reapertura, que será acompañada por un acto oficial, trae consigo una consecuencia inmediata: la recuperación de las dos autobombas contra incendios aeronáuticos que habían sido “prestadas” al aeropuerto de El Calafate durante el cierre de la terminal capitalina.
Según pudo saber este medio, una vez normalizada la operatoria en Río Gallegos sería inminente el pedido de devolución de la autobomba Oshkosh que actualmente presta servicio en El Calafate. Esta situación genera una fuerte preocupación en el aeropuerto “Cte. Armando Tola”, que quedaría nuevamente con un margen mínimo de seguridad operativa.
En la actualidad, El Calafate cuenta con una sola autobomba Oshkosh propia —que ya ha presentado fallas por falta de mantenimiento— y un camión Mercedes Benz 1114 de antigua generación, que cumple apenas una función de apoyo y no reemplaza una unidad principal de lucha contra incendios aeronáuticos.
Fuentes consultadas advirtieron que, de regresar la autobomba a Río Gallegos, el aeropuerto calafateño podría quedar al borde de una baja de categoría operativa, según las exigencias de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). No se trata de una hipótesis lejana: en marzo pasado, la terminal debió suspender toda su actividad aerocomercial cuando la autobomba titular quedó fuera de servicio.
En aquel episodio, la Municipalidad de El Calafate debió intervenir de urgencia para trasladar una unidad desde Río Gallegos y permitir la reanudación de los vuelos. Desde entonces, más allá de reparaciones puntuales, no hubo soluciones estructurales que fortalezcan el sistema.
El contexto actual suma un factor adicional de riesgo. Aerolíneas Argentinas opera al menos dos vuelos semanales con Airbus A330, aeronaves de mayor porte que requieren un nivel superior de seguridad contra incendios. Una reducción del equipamiento disponible podría comprometer su operatividad.
La problemática no es exclusiva de El Calafate.
Mientras se esperan definiciones oficiales para garantizar la operatividad en plena temporada turística, la incógnita persiste: ¿qué ocurrirá en El Calafate cuando la autobomba prestada deba regresar a Río Gallegos?
