Un total de 129 países participan actualmente en CORSIA, el Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional. Adoptado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), CORSIA busca estabilizar las emisiones netas de CO₂ de los vuelos internacionales, exigiendo a las aerolíneas que compensen las emisiones que superen un valor de referencia establecido. En los últimos días, tres nuevos países se sumaron al acuerdo mundial: Islas Comores, Mauritania y Santa Lucía. Esta ampliación demuestra una voluntad política significativa a nivel global para respaldar mecanismos multilaterales de mitigación climática en el sector aéreo. “La creciente adhesión sugiere un reconocimiento del esquema como una herramienta viable para frenar el crecimiento de emisiones, en un sector históricamente difícil de descarbonizar debido a su complejidad operativa y dependencia de combustibles fósiles.
Sin embargo, a pesar del alto número de países inscriptos, la implementación efectiva enfrenta desafíos. Hasta julio de 2025, solo un país, Guyana, ha emitido Unidades de Emisión Elegibles (EEUs), necesarias para que las aerolíneas puedan compensar el exceso de emisiones por encima de la línea base establecida por CORSIA”, explica un comunicado. “La emisión de EEUs no es obligatoria para los países, lo que introduce un desbalance estructural en el esquema: mientras las aerolíneas están obligadas a adquirir créditos para cumplir con sus metas, los Estados tienen la facultad, pero no el deber, de habilitar dichos mecanismos”, prosigue el texto. En términos de impacto, IATA estima que, sin CORSIA, las emisiones del transporte aéreo internacional podrían aumentar de poco más de 600 millones de toneladas de CO2 en 2019 a cerca de 900 millones en 2035. El esquema, si se implementa adecuadamente, podría estabilizar estas cifras, contribuyendo a los compromisos globales de mitigación del cambio climático sin imponer restricciones directas al crecimiento del tráfico aéreo.
