La industria aérea global enfrenta una escasez histórica de aeronaves, que podría prolongarse por una década, según el último informe de la IATA. La asociación advierte sobre una “flota faltante” equivalente a más de 5.000 aviones, producto de retrasos en la producción durante la pandemia, jubilaciones diferidas y un récord de pedidos pendientes, factores que están transformando la aviación mundial.
Flotas más antiguas que nunca
Actualmente, la edad promedio de la flota comercial mundial alcanza los 15 años, la cifra más alta en la historia de la aviación, frente a los 13 años previos a la pandemia. La demora en la entrega de nuevos aviones obliga a las aerolíneas a mantener modelos más antiguos, menos eficientes, para satisfacer la creciente demanda.
Aunque los aviones de nueva generación como A320neo, 737 MAX, A350 y 787 representaban el 26% de la flota en 2024 (11% en 2019), los beneficios esperados en eficiencia se ven diluídos por la operación continua de aviones antiguos, según IATA. “Los aviones NextGen ofrecen mejoras sustanciales en consumo de combustible por asiento y por tonelada, pero su impacto se ve limitado por los modelos menos eficientes que siguen en servicio”, indica el informe.

Retrasos en entregas y récord de pedidos pendientes
Entre 2019 y 2021, la pandemia provocó recortes en la producción de fabricantes y en la cadena de suministro. En 2024 se entregaron 1.254 aviones, un 30% menos de lo previsto, y para 2025 se proyectan 1.692 unidades, el máximo desde 2018, pero aún un 26% por debajo de lo estimado originalmente.
El retraso acumulado significa que, de no haber existido la pandemia, 5.264 aeronaves adicionales habrían entrado en servicio. Además, el porcentaje de pedidos pendientes respecto a la flota activa alcanzó 58% a mediados de 2025, el nivel más alto registrado. Según IATA, la normalización de la oferta no se espera antes de 2031-2034, dependiendo de la entrada de nuevos pedidos y la capacidad de producción global (aproximadamente 2.100 aviones por año).
Impacto en sostenibilidad y eficiencia
La dependencia de aviones antiguos también ha frustrado los avances en sostenibilidad. El consumo de combustible por tonelada-kilómetro disponible (ATK) se estancó en 2024, interrumpiendo tres décadas de mejoras continuas en eficiencia. Las ganancias de los aviones de nueva generación, los combustibles sostenibles y las optimizaciones operativas se ven compensadas por los jets más antiguos y sedientos de combustible.

Perspectivas futuras
A pesar de la alta utilización de la flota —en 2024 se registraron 54.000 ATK por avión, récord histórico—, el déficit estructural persiste. IATA señala que, aunque las entregas de Boeing y Airbus han repuntado, no será suficiente para normalizar la situación a corto plazo. La recuperación sostenible requerirá un aumento significativo de la capacidad de producción, apoyado por claridad regulatoria y políticas comerciales estables.

“La escasez global de aeronaves no se normalizará antes de 2031-2034”, concluye la asociación. “El déficit acumulado, las jubilaciones diferidas y los pedidos pendientes han generado un cambio estructural que llevará años resolver”.
