¿Será la culpa? Quizás. Lo cierto es que la Guerra Arancelaria desatada por Estados Unidos no penaliza solamente a las empresas extranjeras, sino también a la propias cuyo negocio principal es la exportación de productos. Tal es el caso de Boeing, cuya producción principal se vende fuera de Estados Unidos. La obligada reciprocidad de los aranceles impuestos a los productos extranjeros a vender en Estados Unidos genera un incremento de costos para los aviones de Boeing. En este cuadro de situación, sin embargo, Donald Trump decidió ponerse a la empresa de Seattle bajo el brazo y salir a vender aviones, casi como una compensación tácita. De hecho, muchos de los anuncios más recientes de ventas de aviones se produjeron en el marco de visitas de Trump a diversos países o durante la recepción de primeros mandatarios extranjeros en Washington. En concreto, el presidente estadounidense incluye el tema de Boeing en sus negociaciones bilaterales. La más reciente implicó la venta de un lote de 100 aviones a Japón. Anteriormente, había sucedido lo mismo con Indonesia, que encargó 50 aviones (la mayoría de ellos B-777) a cambio de US$ 20 mil millones. Previamente, Boeing recibió el pedido de 12 unidades, tras la visita del príncipe heredero de Bahréin, Salman bin Hamad Al Khalifa, a Washington. A principios de año, Trump realizó una gira por Medio Oriente, en el marco del cual Boeing cosechó pedidos por 238 aviones: 210 para Qatar Airways y 28 para Etihad.
