El Gobierno nacional, a través del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), resolvió anular la licitación para la reconstrucción de la pista del Aeropuerto Internacional Islas Malvinas de Rosario, generando una profunda decepción en la región. La decisión representa no solo una pérdida de tiempo y recursos técnicos, sino también una oportunidad desperdiciada para potenciar el desarrollo aéreo del litoral argentino.
La obra tenía un presupuesto oficial cercano a los 41 mil millones de pesos y recibió cinco propuestas. La UTE rosarina compuesta por Obring, Milicic y Edeca presentó la oferta más competitiva, con un monto de 32.594 millones. Sin embargo, fue impugnada por la empresa Vial Agro, que cuestionó la falta de antecedentes en obras de pistas internacionales de uso comercial en los últimos diez años.
Pese a la defensa de la UTE, que acreditó experiencia en infraestructura aeroportuaria, el Orsna optó por anular todo el proceso licitatorio. Esto deja sin adjudicación una obra que contemplaba mejoras clave como el balizamiento, el refuerzo estructural de la pista y la posibilidad de recibir aviones de mayor porte, pasando de una capacidad de 170 a 300 pasajeros.
La cancelación del proceso también desarma el plan de cierre temporario entre septiembre y diciembre, que ya había sido coordinado con aerolíneas como Aerolíneas Argentinas, Latam, Gol y Copa, generando incertidumbre sobre la continuidad de operaciones y la programación de vuelos.
El gobierno de Santa Fe anunció que tomará el control de la iniciativa y abrirá una nueva licitación con fondos provinciales, aunque sin plazos definidos. Mientras tanto, el aeropuerto sigue operando con limitaciones estructurales, y Rosario ve frustrada una mejora largamente esperada.
