La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de los Estados Unidos (NTSB) en la voz de su presidente, Jennifer Homendy, difundió el informe preliminar sobre el accidente que protagonizaron un helicóptero Black Hawk del ejército del país, con un CRJ700 de PSA Airlines operando para American Eagle. Ambas máquinas chocaron el 29 de enero pasado sobre el río Potomac, a muy corta distancia del Aeropuerto Nacional Reagan, de Washington DC. El helicóptero realizaba un vuelo de entrenamiento y el CRJ estaba en el tramo final de su vuelo para aterrizar en la pista 33 de DCA cuando se dio el fatal accidente en el que murieron todos los ocupantes de ambos equipos. El Black Hawk, un helicóptero militar, estaba operando por la ruta 1 para helicópteros designada por la FAA sobre el río Potomac, mientras que el CRJ realizaba su aproximación final a la pista 33 del aeropuerto, precisamente sobre el río. Una de las preocupaciones de las autoridades es la discrepancia en la altitud de ambas aeronaves, aunque la grabadora del Black Hawk señala que estaban a 278 pies al momento del impacto, no está claro si los instrumentos de la cabina mostraban la misma cifra.
La investigación también destaca una posible falta de comunicación entre el ATC y la tripulación del Black Hawk, particularmente sobre las instrucciones para evitar al CRJ, el micrófono abierto para transmisión del Black Hawk en un momento crítico podría haber influido en parte a la falta de comunicación. De acuerdo con la NTSB, el helicóptero Black Hawk viajaba en el corredor designado para helicópteros por la FAA conocido como “Ruta 4”, cuando chocó con el CRJ que estaba en aproximación final a la pista 33 de DCA. La colisión ocurrió debajo de los 300 pies, pero mucho más arriba de la máxima altitud autorizada para los helicópteros que es de 200 pies, para tener una separación vertical de aproximadamente 75 pies de los aviones aterrizando en la pista 33.
El reporte enfatiza que la separación es insuficiente y puede incluso ser menor si el helicóptero se desvía lateralmente de la orilla del río Potomac o si el avión en aproximación está por debajo de la trayectoria de planeo visual designada para aterrizar en la pista 33. En definitiva, la NTSB urgió a la FAA a que se prohíban las operaciones de helicópteros en las cercanías del Aeropuerto Reagan de Washington (DCA) cuando estén en operación las pistas 15 (para salidas) y 33 (para aterrizajes), por lo que es necesario establecer una nueva ruta para los helicópteros.
