¿Queremos una Aerolíneas Argentinas estatal, privada o…eficiente?

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Las penurias económicas por las que atraviesa la economía argentina, puestas sobre la mesa a raíz de la polémica por el acuerdo con el FMI, por un lado, y la casi confirmación de que los U$S 700 millones que Aerolíneas Argentinas necesita para este año – unos U$S 2 millones por día – podrían no ser suficientes, resucitaron la idea de su privatización.

La polémica se inició esta semana cuando el expresidente Mauricio Macri, ante una pregunta de Jonatan Viale y Eduardo Feinmann en La Nación+, respondió: Si no es viable, hay que privatizarla. No tengo dudas. No podemos seguir bancando US$700 millones por año. Es una locura. ¿Saben la cantidad de escuelas que son?, ¿de hospitales?, ¿de rutas?”

 El encargado de responder fue el presidente de Aerolíneas, Pablo Ceriani, que calificó de “saludable” la discusión sobre el déficit de Aerolíneas, pero afirmó: “Achicarla, privatizarla, despreciarla no es una opción posible para nosotros. El desafío es continuar mejorando, ampliar la oferta, incrementar operaciones, aumentar ingresos a partir de nuevas oportunidades de negocios, ser el vehículo para el ingreso de divisas país”.

La respuesta es válida si esto alguna vez ocurre, pero la historia – y el presente – demuestran que esto está muy lejos de convertirse en realidad, especialmente si nadie está dispuesto a encarar una transformación profunda y enfrenar el conflicto –gremial y político – que traería aparejado.

Otro argumento, al que echó mano Ceriani y al que suelen recurrir desde la empresa estatal, es el rol de ésta ante situaciones como la de la pandemia, sin reparar que países vecinos, como Chile, Perú, Colombia, Brasil, etc., que no tienen una aerolínea estatal, no tuvieron problemas – y hasta en algunos casos fueron más eficientes que Argentina- para abastecerse de vacunas contra el Covid-19.  Hasta Uruguay, que no tiene ni una aerolínea privada ni una estatal, se abasteció del vital producto en tiempo y forma, y hasta es probable qué a un costo menor, algo que no sabremos nunca.

Un tercer argumento empleado por Ceriani es la importancia que representa para una provincia el avión: “significa turismo, inversiones, conectividad, desarrollo económico con sentido federal. Significa miles de puestos de trabajo y la posibilidad de recibir visitantes extranjeros que en su inmensa mayoría entran al país por Buenos Aires”, continuó. Algo tan cierto como que los gobernadores son los principales defensores, no solo de Aerolíneas, sino también de las low cost. A ellos no les interesa si la empresa es estatal o privada, tradicional o low cost, sino que su provincia en definitiva esté conectada.

Tales argumentos llevan a suponer que la discusión así planteada es Aerolíneas o nada o Aerolíneas privada, estatal o mixta, cuando lo importante es Aerolíneas “eficiente” o Aerolíneas “viable”. Y en esto coinciden, en el fondo, tanto Macri como Ceriani aunque no se den cuenta.

Una pregunta que ninguno de los dos contesta es cuál es el futuro de Aerolíneas Argentinas, cada vez más insignificante, cuando en el mundo las compañías se van fusionando o asociando (como LAN y TAM, Aeroméxico con Delta, Gol con American Airlines, KLM con Air France, British con Iberia, etc.) para lograr una masa crítica con que competir. El riesgo para Aerolíneas es terminar por consolidarse como una empresa a lo sumo regional, hoy con apenas tres (en julio 4) destinos internacionales de largo radio, cuyos pasajeros, para peor, viajan subsidiados.

Para poder fusionarse, Aerolíneas antes debería privatizarse – difícilmente un privado se asociaría con una empresa estatal – algo que por ahora no parece factible, gobierne quien gobierne.

Mientras tanto, Aerolíneas Argentinas seguirá siendo una de las pocas líneas aéreas que aún permanecen en manos del Estado en el continente junto a Cubana de Aviación, Conviasa, Boliviana de Aviación y Bahamasair.

1 Comentario

  1. Definitivamente Aerorruinas debe ser privatizada y que compita de igual a igual con otras empresas aéreas o caso contrario cerrarla.

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