LOS TRIPULANTES PIEZAS CLAVES EN LA CAMPAÑA ÉPICA ENCARADA POR AEROLÍNEAS CON LOS VUELOS DE “RESCATE”

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Los tripulantes de Aerolíneas se han convertido en una pieza clave en la campaña de heroicidad iniciada a partir del Coronavirus y de la exclusividad dictada por el Gobierno para salir al “rescate” de argentinos por el mundo, pasajeros en su mayoría de Aerolíneas Argentinas. Nadie niega los riesgos que corren los tripulantes en contacto durante horas con tanta gente. Más aun viajando a destinos donde la epidemia hace estragos. Sin embargo, aquí vienen las contradicciones. Pese a que el propio Presidente de la Nación, Alberto Fernandez, dijo que no cumplir con la cuarentena es un delito, la ANAC emitió una nota dirigida a las aerolíneas donde se le “recomienda” a las tripulaciones internacionales aislarse en la habitación del hotel en el destino que le toque, hasta tomar servicio en el vuelo de regreso. En síntesis, y así lo transmitió Aerolíneas a sus empleados, los tripulantes no estarían obligados como los pasajeros a hacer cuarentena tampoco a su regreso, como dispuso el gobierno, “a los fines de permitir la continuación de su actividad laboral en razón de la necesidad del servicio”. Esto pondría en riesgo la salud de los tripulantes, sus compañeros, sus familias y los pasajeros de los siguientes vuelos. Juan Pablo Brey, secretario general de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA) recomendó en un comunicado a su base gremial que los tripulantes que regresan de la zona de contagio (Madrid y Roma) “podrán de manera voluntaria realizar el aislamiento de 14 días sugerido por el decreto del Poder Ejecutivo Nacional”. Para este miércoles la oficina de prensa de Aerolíneas invitó a periodistas y participar de la salida del primer vuelo “de rescate” desde Ezeiza, donde además de al presidente de la compañía, se podía entrevistar a la tripulación que, o casualidad, encabezaba el propio Pablo Biró presidente de APLA, como Comandante. Allí el gremialista destacó que las tripulaciones eran voluntarias, exagerando el carácter épico en que ha convertido al “operativo rescate” como soporte para quienes defienden la existencia de una línea aérea en el Estado, y minimizan sus consecuentes pérdidas económicas. Lo obvio, si se exagera, a veces logra el efecto contrario.