FLYBONDI SE DEFIENDE. LA ANAC TAMBIÉN

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Con la excusa de cumplir seis meses desde que realizó su primer vuelo, Flybondi emitió un comunicado firmado por su CEO, Julian Cook, destacando sus logros -5 aviones, 450 empleados, 17 rutas, 360 mil pasajeros- pero fundamentalmente defendiéndose de las críticas que permanentemente llueven, justas y no tanto, sobre la compañía. La enumeración arrancó con la restricción judicial impuesta sobre el aeropuerto El Palomar al inicio de la operación -que los obligó a restringir la cantidad de servicios- para luego pasar a sufrir las consecuencias de la baja visibilidad por condiciones climáticas y falta de equipamiento que dejó inoperable por 72 horas el aeropuerto generando cancelaciones y reprogramaciones. Si bien el informe reconoce algunas fallas técnicas y el “tail striker” de uno de sus aviones en Iguazú -“la tripulación siguió el proceso que indica el protocolo”, dijeron- en el mismo se queja también del accionar de los gremios que tratan de imponer cosas “por el sólo hecho de que siempre se hicieron así”, y por el accionar insensato de sus líderes, “al extremo de hacer declaraciones irresponsables con la intención de infundir miedo en las personas”. El último punto del comunicado -previo aclarar que Flybondi no es de ningún funcionario del gobierno, ni de ningún partido político- se refiere a la denuncia de dos fiscales por el incidente en Iguazú, “siendo el único denunciado por un fiscal cuando se trata del noveno de una aerolínea comercial este año en Argentina”. Justamente a raíz de esta presentación, la ANAC entregó un documento de 17 páginas al fiscal federal Jorge Di Lello, quien había hecho un requerimiento judicial para que Flybondi suspenda sus operaciones y que El Palomar se inhabilite para vuelos comerciales. Allí, básicamente, el organismo argumentó que las low cost, por lo tanto también Flybondi, “tienen las mismas exigencias” que el resto de las aerolíneas.