La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) anunció la suspensión temporal de las medidas de fuerza previstas para este viernes 6 de noviembre en todos los aeropuertos del país, una decisión que fue adoptada exclusivamente tras recibir un pedido formal de las máximas autoridades de la Iglesia Católica ante la inminente llegada del papa León XIV a la Argentina. La postergación del cese de actividades se gestó luego de una comunicación directa con el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, quien manifestó su profunda preocupación por los severos inconvenientes logísticos que la protesta aeroportuaria podría generar en los traslados durante la gira papal. Según confirmaron desde la cúpula sindical, la jerarquía eclesiástica asumió el compromiso de intervenir como mediadora ante el Poder Ejecutivo nacional para facilitar una vía de resolución a los reclamos laborales, lo que llevó al secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, a ironizar al respecto señalando que, en esta oportunidad, al Gobierno lo salvó el Papa.
La protesta original, que amenazaba con paralizar la actividad aerocomercial de cara al fin de semana, había sido diagramada bajo la modalidad de una estricta retención de tareas que anticipaba demoras y cancelaciones masivas de vuelos. Particularmente en las terminales de Ezeiza y el Aeroparque Jorge Newbery, el gremio tenía previsto implementar un «paro a la japonesa», consistente en la intensificación extrema de los controles y fiscalizaciones sobre las aeronaves, los equipos de rampa, las obras en curso, las pistas y las calles de rodaje, ralentizando al máximo la operatividad de los servicios. Al dejar en suspenso esta batería de medidas, la organización sindical modificó drásticamente el escenario operativo inmediato para las compañías aéreas y los prestadores de servicios, garantizando el normal desarrollo de todos los vuelos programados durante los días que dure la gira eclesiástica. No obstante, Aguiar fue categórico al aclarar que la tregua tiene un plazo de vencimiento estricto y que las acciones directas serán retomadas de manera inmediata apenas concluya la visita oficial del Sumo Pontífice, remarcando que la suspensión no implica bajo ningún punto de vista un acuerdo o claudicación frente a las demandas operativas y salariales denunciadas.
En el marco de esta tregua temporal, la agenda del conflicto se trasladará al ámbito de las negociaciones institucionales, ya que ATE confirmó que mantendrá una reunión clave este mismo viernes a las 11 de la mañana con el subsecretario de Transporte Aéreo, Hernán Gómez, en la sede de la cartera de Transporte. Durante este encuentro, los representantes gremiales expondrán un pliego de demandas estructurales que excede la cuestión paritaria, denunciando problemas críticos de infraestructura, graves deficiencias de higiene y alarmantes vulnerabilidades en la seguridad técnica operativa tanto en aeropuertos nacionales como internacionales. Sumado al urgente reclamo por una recomposición salarial que los dirigentes califican como ingresos de hambre, el sindicato pondrá sobre la mesa de discusión una exigencia de transparencia respecto al destino de los millonarios recursos recaudados mediante la tasa aérea. Concretamente, ATE exige conocer la asignación real de los 220.000 millones de pesos anuales que aportan los pasajeros, argumentando que actualmente menos del 10% de esos fondos retorna al fortalecimiento operativo de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) o al pago de los salarios de sus profesionales, una distribución asimétrica que, según denuncian, contradice abiertamente las recomendaciones internacionales en materia de seguridad aerocomercial.
