Azul Linhas Aéreas atravesó esta semana dos contingencias operacionales consecutivas que afectaron buena parte de su red en Brasil, generando cancelaciones, demoras y miles de pasajeros afectados. En ese contexto, el CEO de la compañía, John Rodgerson, destacó especialmente el apoyo recibido de otras aerolíneas y distintos actores de la industria.
La primera situación se produjo el martes 22 de septiembre, cuando una interrupción del suministro eléctrico afectó durante varias horas las instalaciones del Aeropuerto Internacional de Viracopos, en Campinas, São Paulo, principal hub de Azul, donde la compañía opera cerca de 200 vuelos diarios.
Mientras la operación comenzaba a recuperarse, una segunda contingencia generó nuevas dificultades. Una falla global en la recepción de la señal GPS afectó temporalmente a los Embraer E195-E2, obligando a dejar en tierra a más de un tercio de la flota de Azul, el mayor operador mundial de este modelo.
El inconveniente derivó en la cancelación de más de 80 vuelos y afectó a más de 8.000 pasajeros, además de provocar importantes retrasos. La situación también tuvo repercusiones en otras aerolíneas que utilizan el E2, particularmente en Canadá y México.
Ante este escenario, Rodgerson resaltó la colaboración recibida de sus competidores. Según explicó, LATAM Airlines se comunicó en varias oportunidades para ofrecer asistencia en la reubicación de pasajeros y colaborar con Azul, mientras que Abra Group también puso sus recursos a disposición.
El ejecutivo agradeció además a los tripulantes de Azul, LATAM y GOL, a la Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil (ANAC), a Aeroportos Brasil Viracopos y a otros profesionales que participaron en la respuesta a la contingencia.
“Cuando las personas necesitan ayuda, la colaboración puede hablar más fuerte que la competencia”, señaló Rodgerson.
