ALTA con el apoyo técnico de ICF como consultor especializado, presentó el estudio “Net Zero Aviation in Latin America and the Caribbean: Pathways and Trade-offs” (Aviación con cero emisiones netas en América Latina y el Caribe: rutas y compensaciones), que analiza distintas alternativas para avanzar hacia esta meta. “Existe un compromiso firme de la industria con alcanzar el Net Zero, pero también el reconocimiento de que América Latina y el Caribe enfrenta condiciones estructurales distintas. Por ello, es fundamental analizar con rigor las oportunidades y desafíos de la región para definir una hoja de ruta propia, realista y sostenible en el tiempo, teniendo en cuenta que la aviación no es un lujo, es un motor de desarrollo económico: contribuye con el 3,6% del PIB y respalda el 2,9 % del empleo en este lado del mundo. Garantizar su crecimiento y sostenibilidad no solo es clave para la industria, sino para la competitividad y la conectividad de nuestros países”, afirma Peter Cerdá, CEO de ALTA. La Asociación realizó el estudio de la mano de ICF International, una firma de consultoría especializada en transporte, aviación sostenible, análisis de datos y estrategias para aerolíneas y turismo. Del análisis realizado, se destacan los siguientes hallazgos: La renovación de flota se posiciona como una de las medidas más eficaces, al permitir mejoras importantes en eficiencia de combustible, costos operativos y desempeño ambiental. El estudio evidencia que varias aerolíneas de América Latina y el Caribe han avanzado de forma significativa en este sentido: actualmente, el 38% de la capacidad se opera en aeronaves de nueva generación, por encima de Europa y Estados Unidos (34%), con inversiones que ya alcanzan los US$ 40.000 millones, representados en 1.100 nuevas aeronaves. A esto se suman que las eficiencias operativas son la medida más inmediata y costo-efectiva, con ahorros potenciales de hasta el 11% en emisiones. Esto incluye optimización de rutas, reducción de tiempos en tierra y uso de tecnologías digitales. Sin embargo, el éxito de este pilar depende de una acción coordinada entre gobiernos, aeropuertos y proveedores de navegación. Por otra parte, aunque los Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF) representan la herramienta más potente a largo plazo, su implementación enfrenta barreras significativas.
El SAF es entre 3 y 12 veces más caro que el combustible convencional, y su adopción masiva sin incentivos gubernamentales podría aumentar los costos por asiento en US$ 43 y reducir el tráfico aéreo en un 30%. La región tiene el potencial para ser un actor importante en la industria global de SAF gracias a sus materias primas locales, sin embargo, escalar su producción requerirá políticas de apoyo, infraestructura y mecanismos para minimizar el impacto del costo en los pasajeros. Finalmente, el estudio dimensionó el potencial que tiene América Latina y el Caribe en el mercado de bonos de carbono gracias a la diversidad de ecosistemas naturales, muchos de ellos de gran importancia para el bienestar ambiental global. Entre el 2020 y el 2024, la región emitió el 23 % de los créditos mundiales, cuando aporta solo 6,7% de emisiones. Sin embargo, se requiere trabajo para que esas soluciones basadas en la naturaleza alcancen los estándares internacionales requeridos en la industria de la aviación. Esta es una vía complementaria para abordar aquellas emisiones que no pueden reducirse directamente.
