Singapur se convirtió en el primer país del mundo en establecer un impuesto para financiar el uso de combustible de aviación sostenible (SAF). La medida entrará en vigor el 1 de octubre de 2026 para vuelos comerciales y de carga desde el Aeropuerto Changi, con tarifas que irán de 75 centavos a 32 dólares por pasajero, según la distancia y la clase de cabina.
El impuesto busca apoyar la creciente producción y uso de SAF en el país, generado a partir de aceite de cocina usado y residuos agrícolas, y respaldar la construcción de una nueva planta de SAF de última generación, que ya cuenta con acuerdos para suministrar combustible a aerolíneas como JetBlue y Singapore Airlines.
Para carga aérea, el recargo se calculará según distancia y peso transportado, y se mostrará desglosado en boletos y contratos para garantizar transparencia.
Según Daniel Ng, director de sostenibilidad de la Autoridad de Aviación Civil de Singapur:
“Todos los usuarios de la aviación aportarán su parte a la sostenibilidad a un costo manejable para el centro aéreo”.
El Aeropuerto Changi registró un récord de 70 millones de pasajeros en 2025, consolidándose como el principal hub del Sudeste Asiático.
