Durante el IATA Global Media Day 2025, Nick Careen, SVP Operations, Safety and Security de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), presentó una actualización clave sobre los principales riesgos emergentes que enfrenta hoy la aviación mundial en materia de seguridad y operaciones. El mensaje fue claro: el sistema aéreo opera en un entorno cada vez más complejo, digitalizado y expuesto a interferencias externas que requieren acción coordinada y urgente.
La presentación se centró en tres ejes críticos: la protección del espectro radioeléctrico aeronáutico, el aumento de las interferencias a los sistemas de navegación satelital (GNSS) y la necesidad de reforzar la seguridad en el transporte de baterías de litio.
El espectro aeronáutico, un recurso esencial bajo presión
Careen subrayó que la aviación depende de un conjunto protegido de frecuencias radioeléctricas para funciones esenciales como las comunicaciones piloto–controlador, la navegación, el monitoreo del tráfico aéreo y la transmisión de información meteorológica y operativa. Sin acceso limpio y libre de interferencias a ese espectro, advirtió, todo el sistema de transporte aéreo se vuelve vulnerable.
El problema es que ese espectro no existe en aislamiento. Las frecuencias aeronáuticas conviven con bandas adyacentes reguladas a nivel nacional y utilizadas intensivamente por otros sectores, en particular las telecomunicaciones móviles. El despliegue de redes 5G, muchas veces operando muy cerca de las frecuencias aeronáuticas y con altos niveles de potencia, ha incrementado de forma significativa el riesgo de interferencias.
A esto se suma la fragmentación regulatoria entre países y el fuerte incentivo fiscal que representan las subastas de espectro para los gobiernos, un contexto que dificulta la adopción de soluciones globales coherentes.
Interferencias 5G: impacto operativo y económico
Uno de los sistemas más sensibles a estas interferencias es el radioaltímetro, clave durante las fases de aproximación y aterrizaje. Aunque se están desarrollando nuevos estándares más robustos, IATA estima que los radioaltímetros de nueva generación no estarán ampliamente disponibles antes de 2032 y que la modernización completa de la flota podría extenderse hasta 2035.
El problema se agrava porque varias de las mitigaciones voluntarias adoptadas por las empresas de telecomunicaciones —como límites de potencia o ajustes en antenas— comenzarán a expirar entre 2026 y 2028, creando un “vacío” operativo que obligará a aplicar medidas adicionales de gestión de seguridad.
Un estudio independiente citado por IATA estima que mitigar las interferencias 5G podría costarle a la aviación estadounidense más de USD 5.500 millones entre 2028 y 2035, considerando desvíos, demoras, reducción de operaciones y costos de retrofit de equipos. El mayor impacto económico provendría de las disrupciones en llegadas, seguido por la pérdida de capacidad operativa y los costos de modernización de aeronaves.
GNSS: una amenaza global en crecimiento
Más allá del 5G, IATA alertó sobre el aumento sostenido de los eventos de interferencia, jamming y spoofing de señales GNSS (GPS). Datos recopilados entre 2022 y 2025 muestran un crecimiento constante de los reportes de pérdida de señal GPS por cada 1.000 vuelos, una tendencia que ya no puede explicarse solo por el aumento del tráfico aéreo.
Según Careen, este fenómeno está impulsado por tensiones geopolíticas, actividades de guerra electrónica, dispositivos ilegales de bajo costo y la creciente dependencia de la aviación de los sistemas satelitales. La preocupación es tal que el tema ocupó un lugar central en la última Asamblea de la OACI, que reconoció que la interferencia GNSS dejó de ser un problema regional para convertirse en un desafío global de seguridad operacional.
IATA y OACI coinciden en la necesidad de mejorar los mecanismos de detección y reporte, garantizar sistemas de navegación de respaldo, fortalecer la resiliencia tecnológica y proporcionar guías claras y consistentes a operadores y tripulaciones.
Baterías de litio: un riesgo persistente en cabina y bodega
El tercer eje abordado fue el transporte seguro de baterías de litio, un desafío que crece al ritmo del aumento de dispositivos electrónicos entre los pasajeros. Según datos presentados, el 83% de los viajeros lleva un teléfono, el 60% una computadora portátil y el 44% una batería externa, pero persisten serios errores de conocimiento.
Aunque el 93% de los pasajeros afirma conocer las normas, la mitad cree erróneamente que los dispositivos pequeños pueden despacharse en equipaje facturado, y el 45% piensa lo mismo sobre las power banks. IATA reiteró siete reglas básicas de seguridad, entre ellas transportar siempre baterías y dispositivos en equipaje de mano, proteger las baterías sueltas contra cortocircuitos y verificar las políticas específicas de cada aerolínea.
Un llamado a la acción coordinada
El mensaje final de Nick Careen fue contundente: la seguridad aérea sigue siendo sólida, pero enfrenta amenazas nuevas y crecientes que no pueden abordarse de forma aislada. Proteger el espectro aeronáutico, garantizar la resiliencia de la navegación y reducir los riesgos asociados a baterías de litio requiere cooperación estrecha entre Estados, reguladores, industria, fabricantes y organismos internacionales.
En un entorno cada vez más digital y congestionado, concluyó, la prevención vuelve a ser la clave para sostener operaciones seguras, eficientes y confiables en la aviación global.
