El proyecto de ley que buscaba prohibir a las aerolíneas el cobro por equipaje despachado y por la selección de asientos perdió el impulso inicial con el que avanzó en la Cámara de Diputados, donde había sido aprobado bajo régimen de urgencia. Según una nota de UOL firmada por Mariana Barbosa, la iniciativa (PL 5041/25) quedó atrapada en un conflicto político entre ambas cámaras del Congreso, lo que frenó su tramitación.
El Senado había aprobado días antes otra propuesta con el mismo objetivo, generando una disputa sobre cuál de los dos textos debía prevalecer. Desde el 4 de noviembre, cuando cada Cámara pasó a analizar el proyecto aprobado por la otra, el proceso legislativo quedó paralizado, dejando ambas iniciativas en un virtual estancamiento.
Mientras tanto, representantes del sector aéreo mantuvieron reuniones con el presidente del Senado, David Alcolumbre, y con el senador Marcos Rogério para advertir sobre los impactos económicos y regulatorios de las nuevas restricciones. Las aerolíneas sostienen que eliminar la posibilidad de cobrar por equipaje forzaría la desaparición de las tarifas más básicas y, en consecuencia, elevaría el costo final de los pasajes. En el caso de las low cost, cuya estructura depende de tarifas fragmentadas, incluso podrían evaluar una reducción o replanteo de sus operaciones en Brasil. JetSmart estima que los billetes hacia países vecinos podrían encarecerse unos 50 dólares si la medida entra en vigor.
El proyecto aprobado por la Cámara incluye además otras obligaciones: prohíbe cancelar el tramo de regreso cuando el pasajero no utiliza el de ida y exige que las aerolíneas ofrezcan dos asientos gratuitos para personas con necesidad de asistencia especial. Tanto el Ministerio de Hacienda como el Ministerio de Puertos y Aeropuertos publicaron informes contrarios al PL, al considerar que invade la esfera regulatoria de la Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac) y vulnera principios de libertad económica.
La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) también manifestó preocupación. Su vicepresidente regional para las Américas, Peter Cerdá, advirtió que la adopción de reglas más restrictivas podría afectar la competitividad del país. “Brasil va a aislarse del mundo con esta medida. No pedimos un trato especial, solo un ambiente competitivo, con las mejores prácticas internacionales”, afirmó. También comparó la obligatoriedad de incluir equipaje en todas las tarifas con la venta de combos en los cines: “Si solo existe la entrada con palomitas y refresco, aunque no lo quiera, va a pagar por ello”.
Aunque no se descarta que los proyectos permanezcan congelados por tiempo indefinido, especialistas coinciden en que el debate ya produjo un efecto nocivo: reforzó la percepción de inseguridad jurídica y regulatoria en el mercado aéreo brasileño, uno de los elementos clave para atraer inversiones y ampliar la oferta de vuelos.
