La aerolínea colombiana dejará de operar su ruta entre Bogotá y La Habana a partir del 31 de agosto, apenas ocho meses después de haberla retomado. La decisión responde a la baja ocupación de los vuelos, en un contexto de creciente incertidumbre para el turismo en la isla caribeña.
La conexión, que había sido relanzada en diciembre de 2024 con una frecuencia diaria y más de 2.500 asientos semanales, realizará su último vuelo desde el aeropuerto El Dorado hacia la terminal 3 del Aeropuerto Internacional José Martí el 30 de agosto a las 12:35.
Con esta suspensión, Wingo quedará como la única aerolínea con vuelos directos entre Colombia y Cuba, a partir de septiembre.
La demanda entre ambos países se ha desplomado en los últimos meses, con niveles de ocupación por debajo del 70%, muy por debajo del mínimo del 80% con tarifas promedio de 300 dólares necesario para garantizar la rentabilidad.
La prohibición de entrada sin visa para ciudadanos cubanos en Colombia, el cierre de la frontera sur de Estados Unidos y las sanciones estadounidenses contra aerolíneas vinculadas al tráfico de migrantes desde Cuba hacia Nicaragua, han limitado severamente el flujo de pasajeros.
Mientras tanto, la recuperación hotelera en Cuba —en gran medida sustentada por operadores extranjeros que importan insumos y alimentos— no ha logrado traducirse en un repunte en la demanda aérea, al menos no desde el mercado colombiano.
Pese al contexto adverso, algunas compañías mantienen su compromiso con el destino. En julio, WestJet anunció un nuevo vuelo entre Toronto y La Habana, con dos frecuencias semanales entre el 18 de diciembre de 2025 y el 23 de abril de 2026, como parte de su programación invernal. Además, incrementará frecuencias en rutas hacia Varadero, Cayo Coco y Santa Clara.
