Bajo el argumento de “estamos atravesando un contexto extremadamente crítico en la industria aerocomercial en Argentina, en el cual las decisiones tomadas con liviandad no contemplan el impacto negativo de sus consecuencias”, la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), que nuclea a los pilotos de la aerolínea estatal y que encabeza Pablo Biró, anunció para el día 10 de junio un paro de actividades desde las 18:00 horas hasta y hasta la 02.00 del día siguiente. Las medidas afectarán las operaciones en los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque.
Un párrafo que llamó la atención en el comunicado del gremio, es haber apelado a temas que hacen a la seguridad – algo habitual en los sindicatos aeronáuticos hasta que se resuelven las disputas gremiales – al sostener que existen “recurrentes fallas técnicas en los aviones que se sostienen en el tiempo, producto de la falta de inversión, que impactan negativamente en las condiciones operativas y laborales de las y los pilotos y en el servicio diario a los pasajeros”.

La respuesta de la empresa no se hizo esperar y llevó el tema al costado político: “Habiendo cerrado un acuerdo paritario hace apenas semanas, este paro es una nueva demostración de que las medidas del gremio de pilotos tienen motivaciones políticas y no laborales. APLA afirma que no existe una estrategia para el futuro de la compañía, y esto es falso: la viabilidad económica y la salida al mercado es el único camino para que Aerolíneas Argentinas tenga un futuro”.
“En relación a las condiciones operativas de la compañía – agrega el comunicado -, Aerolíneas Argentinas operó durante mayo con una puntualidad del 86% y cumplió con el 99,5% de sus vuelos programados, dos de los factores más valorados por nuestros pasajeros. Es APLA quien atenta contra estos indicadores”.
“La compañía continúa abierta a buscar las soluciones necesarias para evitar cualquier tipo de perjuicio en los planes de viaje de nuestros pasajeros”, cierra la respuesta de la empresa.
