Virgin Australia confirmó que prevé recibir su primer Boeing 737-10 hacia finales de 2027, dando inicio a una nueva etapa de su programa de renovación de flota y sumando el que será el avión de mayor capacidad dentro de su operación.
La aerolínea australiana mantiene actualmente diez pedidos firmes del modelo 737-10, cuya entrada en servicio dependerá de la evolución de los procesos de certificación y aprobaciones regulatorias que Boeing continúa gestionando en Estados Unidos.
La incorporación de este nuevo integrante de la familia 737 MAX permitirá a Virgin Australia aumentar la capacidad disponible y mejorar la flexibilidad operativa de su red doméstica y de corto alcance internacional, en línea con la estrategia de operar una flota más eficiente y estandarizada.
El anuncio coincide con la celebración de un nuevo hito para la compañía. Durante una jornada especial realizada en su hangar de mantenimiento de Brisbane, empleados y familiares tuvieron la oportunidad de visitar el Boeing 737-8 «Lake Centenary», una de las aeronaves más recientes de la flota, que luce una decoración especial en color rojo y lleva impresos en los compartimientos superiores los nombres de más de 8.000 colaboradores de la empresa.
Este avión también representa una marca histórica para Virgin Australia: se trata de la entrega número 150 de un Boeing 737 para la compañía y el avión número 100 dentro de su actual flota de este modelo.
El CEO de Virgin Australia, Dave Emerson, destacó la importancia estratégica de la llegada del 737-10.
“El 737-10 será el avión más grande de nuestra flota y nos proporcionará mayor capacidad y flexibilidad en toda nuestra red”, afirmó. “Es un paso fundamental dentro de nuestro programa de renovación de flota mientras continuamos construyendo una operación más moderna, silenciosa y eficiente en términos de consumo de combustible”.
El ejecutivo subrayó además que la renovación de flota constituye la herramienta más importante para reducir emisiones en el corto plazo, y señaló que el 737-10 ampliará los beneficios ya obtenidos con la incorporación del Boeing 737-8.
Precisamente en junio de 2026 se cumplen tres años desde el inicio de las operaciones del Boeing 737 MAX en Virgin Australia. Actualmente la compañía opera 19 unidades del 737-8 y estima que, durante ese período, estos aviones permitieron ahorrar aproximadamente 30 millones de litros de combustible y evitar la emisión de más de 77.000 toneladas de dióxido de carbono en comparación con la generación anterior de Boeing 737-800.
La aerolínea prevé recibir otras siete aeronaves Boeing 737-8 antes de finalizar el año, elevando a 26 unidades su flota de este modelo.
Por su parte, Erika Pearson, vicepresidenta de Ventas y Marketing Comercial de Boeing para el Sudeste Asiático y Oceanía, destacó que la incorporación del 737-10 permitirá a Virgin Australia incrementar su oferta de asientos manteniendo la comunalidad operativa dentro de la familia 737 MAX.
“Además de ofrecer mayor capacidad, el 737-10 mejorará la flexibilidad operativa y el desempeño ambiental tanto en rutas domésticas como internacionales”, señaló la ejecutiva.
El Boeing 737-10 se sumará a la nueva generación de aeronaves de Virgin Australia, integrada actualmente por los Boeing 737-8 MAX y los Embraer E190-E2, consolidando la estrategia de la compañía de combinar eficiencia operativa, sostenibilidad y mejora de la experiencia de viaje para sus pasajeros.
Virgin Australia espera incorporar su primer Boeing 737-10 a finales de 2027
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