Delta Air Lines anunció la suspensión de su ruta directa entre Atlanta y La Habana, además de una reducción del 50% en sus frecuencias entre Miami y la capital cubana, en una decisión que refleja el profundo deterioro del mercado aéreo y turístico de la isla.
La medida fue autorizada por el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT), que concedió a la aerolínea una exención temporal de inactividad. Este mecanismo permite a Delta conservar sus derechos de operación y franjas horarias para el futuro, aun cuando deje de utilizar temporalmente las rutas asignadas.
Según explicó la compañía, las actuales condiciones del mercado no justifican el volumen de asientos que tenía autorizado operar hacia Cuba. Como resultado, la aerolínea concentrará su oferta en el segmento de pasajeros que viajan para visitar familiares y amigos, reduciendo de dos a una las frecuencias diarias entre Miami y La Habana.
La decisión se produce en medio de una fuerte contracción del turismo internacional hacia Cuba. Datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) indican que la isla recibió apenas 30.000 visitantes en mayo, una caída del 58% respecto del mismo mes del año anterior.
Pese al recorte, Delta mantendrá presencia en la isla a través de Miami, uno de los principales puntos de conexión para la comunidad cubano-estadounidense, mientras monitorea la evolución del mercado para evaluar una eventual reactivación de las operaciones suspendidas.
