La aerolínea Qatar Airways decidió dejar en tierra la totalidad de su flota de Airbus A380 durante un período de dos meses, como consecuencia directa de la escalada del conflicto en Oriente Medio y su impacto sobre las operaciones aéreas en la región.
La medida responde a las restricciones operativas en el Aeropuerto Internacional Hamad, en Doha, que actualmente funciona con limitaciones y bajo estrictos protocolos de seguridad. El hub de la compañía opera a capacidad reducida, utilizando corredores aéreos seguros y con escolta, lo que ha obligado a la aerolínea a ajustar drásticamente su programación.
En este contexto, Qatar Airways canceló cerca de 12.000 vuelos previstos para el mes de abril, afectando significativamente su red global. La reducción de operaciones llevó a la compañía a tomar la decisión de inmovilizar sus aeronaves de mayor capacidad, que resultan menos flexibles en escenarios de demanda incierta y restricciones operativas.
Los ocho aviones de este modelo permanecen actualmente estacionados en Doha, a la espera de una normalización progresiva de la situación. De acuerdo con la planificación preliminar de la aerolínea, el retorno a la actividad de estos gigantes del aire está previsto para el 1 de junio.
En esa fecha, Qatar Airways apunta a reanudar rutas clave desde Doha hacia destinos estratégicos de largo radio, entre ellos Londres, Bangkok, Singapur, París y Sídney.
