En el marco del IATA Global Media Day 2025, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) volvió a encender señales de alarma sobre la competitividad de la aviación europea. A través de un informe específico sobre demoras del control del tráfico aéreo (ATC) y de duras críticas a la reforma en debate del reglamento EU261 sobre derechos de los pasajeros, la entidad advirtió que Europa está avanzando en la dirección opuesta a la que necesita el sector para sostener la conectividad, la eficiencia y tarifas accesibles.
Retrasos del ATC: un problema estructural que se agrava
Según el nuevo informe publicado por IATA, los retrasos atribuibles al control del tráfico aéreo en Europa se más que duplicaron en la última década, con un incremento del 114% entre 2015 y 2024, mientras que el número de vuelos creció apenas un 6,7% en el mismo período. El análisis excluye tanto las demoras por meteorología como las cancelaciones por huelgas, dejando en evidencia problemas estructurales de capacidad y dotación de personal.
En números concretos, entre 2015 y octubre de 2025 se registraron 7,2 millones de vuelos con demoras, de los cuales 700.000 superaron los 30 minutos. Solo en 2024, los retrasos totalizaron 30,4 millones de minutos, frente a los 14,2 millones contabilizados en 2015, con una fuerte concentración durante los meses pico de julio y agosto.
IATA identifica a Francia y Alemania como los principales responsables del deterioro del sistema: los proveedores de servicios de navegación aérea (ANSP) de ambos países concentran más del 50% de todas las demoras en Europa. En 2024, los problemas de personal y capacidad explicaron el 87% de los retrasos, mientras que las demoras vinculadas específicamente a falta de personal crecieron un 201,7% desde 2015.
“Ahora estamos viendo las consecuencias del fracaso de Europa en la gestión del control del tráfico aéreo”, afirmó Willie Walsh, director general de IATA. Para el directivo, resulta inaceptable que mientras se discute ampliar compensaciones a los pasajeros, el principal factor de disrupción —el ATC— quede fuera de cualquier esquema efectivo de responsabilidad o sanción.
EU261: una reforma que “empeora el problema”
En paralelo, IATA expresó su profunda preocupación por el rumbo que está tomando la reforma del reglamento EU261 en el Parlamento Europeo. Según la asociación, las propuestas parlamentarias no solo ignoran los problemas de fondo del sistema actual, sino que agravan sus efectos negativos sobre consumidores y aerolíneas.
Actualmente, el esquema de compensaciones de EU261 le cuesta a la industria aérea europea alrededor de 8.000 millones de euros anuales, sin haber logrado reducir de manera significativa las demoras o cancelaciones. De acuerdo con datos analizados por IATA junto a Eurocontrol, menos del 1% de los vuelos se retrasa más de tres horas, lo que implica que el 99% de los pasajeros financia un sistema del que solo se beneficia el 1%.
En junio, el Consejo Europeo había avanzado en una posición más equilibrada, proponiendo elevar los umbrales de compensación a cuatro horas para vuelos de corto alcance y seis horas para los de largo radio, lo que reduciría el incentivo perverso a cancelar vuelos en lugar de operarlos con demora. Sin embargo, el Parlamento busca eliminar estos cambios e incorporar nuevas obligaciones, como el equipaje de cabina “gratuito”.
“No existe el almuerzo gratis, ni tampoco el equipaje gratis”, señaló Walsh, calificando estas iniciativas como un “Robin Hood inverso”, que traslada mayores costos a la mayoría de los pasajeros que no reciben compensaciones. Según una encuesta de IATA realizada en mayo, el 72% de los viajeros prefiere tarifas más bajas y pagar solo por los servicios que necesita, mientras que el 97% se declaró satisfecho con su último vuelo.
Competitividad en retroceso
El impacto combinado de regulaciones, demoras y mayores costos ya se refleja en la conectividad europea. Estudios económicos de IATA muestran que, entre 2014 y 2024, el crecimiento promedio anual de la conectividad fue de apenas 0,4% en Alemania, 2,2% en Francia y 2,9% en los Países Bajos, cifras modestas para mercados clave del continente.
Desde la óptica de IATA, los gobiernos europeos deberían estar “accionando todas las palancas disponibles” para mejorar la competitividad del sector, comenzando por una reforma sensata de EU261, pero también avanzando en otros frentes: eliminación de impuestos al pasajero —como ya hizo Suecia— y ajustes a los esquemas ambientales como ReFuelEU y el ETS, que hoy penalizan económicamente el uso de combustibles sostenibles sin generar incentivos reales para su producción.

Regulación que castiga, pasajeros que no la piden
Uno de los mensajes centrales del Global Media Day fue que la regulación al consumidor debería enfocarse en lo que realmente valoran los pasajeros: seguridad, tarifas accesibles y puntualidad. Sin embargo, IATA advierte que Europa avanza hacia un modelo cada vez más prescriptivo y punitivo, desconectado de las prioridades reales del usuario y de las complejidades operativas del transporte aéreo.
“Las demoras son una de las principales preocupaciones de los pasajeros, pero EU261 nunca fue diseñado para resolverlas”, subrayó Walsh, insistiendo en que regular solo a las aerolíneas no corrige problemas cuya causa principal está fuera de su control, como el desempeño del control del tráfico aéreo.
En ese sentido, IATA reclama que el foco político se traslade desde la compensación posterior a la prevención, mejorando la eficiencia, resiliencia y capacidad del ecosistema aeronáutico europeo en su conjunto.
Un llamado de atención
El diagnóstico de IATA es claro: más impuestos, más regulación y un ATC cada vez menos eficiente están erosionando la conectividad y competitividad de Europa. Sin un cambio de rumbo, advierte la asociación, el resultado será menos rutas, menos frecuencias, tarifas más altas y menor oferta para los pasajeros, justo lo contrario de lo que se busca proteger.
Para Willie Walsh, la aviación europea necesita menos gestos políticos y más decisiones estructurales: “La mejor garantía de un buen servicio al cliente es la competencia y la elección, no una regulación cada vez más costosa que no ataca los verdaderos problemas del sistema”.
