Las principales empresas del sector de la aviación francés le reclamaron al gobierno de París por diversas cuestiones. La más importante, acaso, sea la presión impositiva. Actualmente los impuestos y tasas estatales pueden alcanzar el 34% del costo del pasaje aéreo, lo que aseguran, influye de manera directa en la competitividad de las aerolíneas y la viabilidad de las rutas. La Federación Nacional de la Aviación y sus Profesionales (FNAM), una de las entidades que formuló las quejas, remarcó que, en comparación con otros países europeos como Alemania, España, Italia y el Reino Unido, Francia destaca por tener una de las presiones fiscales más altas sobre el transporte aéreo. Pero, además, singularmente, el denominado Impuesto Solidario puede alcanzar hasta los € 60 por vuelo, para los vuelos de larga distancia. Para los grandes operadores aerocomerciales, este impuesto podría representar más de € 5.000 millones al año. En contraposición, hay enormes problemas de ineficiencia en la gestión del tráfico aéreo, que en 2025 habrían ocasionado un incremento cercano al 50% en las horas perdidas en comparación con el año anterior, con un impacto económico calculado en € 800 millones, así como interrupciones operativas en aeropuertos como el de Marsella.
