Flybondi al borde del abismo
Las versiones por estos días eran de quiebra o convocatoria, aunque en este último caso la opinión de los expertos es que para ello los accionistas, comenzando por Leonardo Scatturice, cara visible del fondo COC Global Enterprise, deberán poner plata para mantener la compañía funcionando mientras negocian con los acreedores. Mientras tanto deberán luchar con una imagen más que deteriorada. Alarmados, el comentario de los propios empleados y exempleados era que la empresa no estaba pagando a los proveedores, ni a los lessor ni a los talleres de mantenimiento, ni los retiros voluntarios y desvinculaciones recientes, según lo acordado y firmado, y, lo peor, que no le estarían devolviendo a los pasajeros, a quienes les cancelaron sus vuelos, lo pagado, lo que ya sería una estafa. Este jueves, algunos medios especializados proclamaban que la empresa no estaba volando ya que no tendría aviones en servicio. Las carteleras de Aeropuertos Argentina decían otra cosa, aunque no muy alejadas. Para ese día Flybondi solo tenía 9 vuelos programados. Pero 7 fueron cancelados y los dos únicos que operaron – Tucumán y Bariloche – lo hicieron con 12 y 14 horas de demora. Desde Ezeiza solo anunciaba la cartelera cinco vuelos para ese día, pero todos fueron cancelados con excepción de uno a Rio de Janeiro que partió 11 horas después del horario establecido.
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