La situación, algo insólita, deviene de la instalación de los nuevos asientos de la flamante Primera Clase de la compañía que tomará el nombre de “Seises”. Las poltronas son suficientemente pesadas como para cambiar el punto de gravedad de los Airbus A330. Por eso, la instalación de placas volvería a equilibrar a los aviones. Los polémicos asientos, diseñados para ofrecer una experiencia más lujosa y privada con puertas deslizantes y que estarán abordo desde 2025, han resultado ser más pesados de lo previsto, provocando un desplazamiento del centro de gravedad de los aviones hacia la nariz (morro). Este desbalance es crítico para la estabilidad durante el vuelo, lo que ha llevado a Swiss a buscar soluciones inmediatas. El nuevo concepto “Senses” de Swiss ha sido muy anticipado por los viajeros frecuentes debido a su enfoque en la privacidad y el lujo. Sin embargo, esta mejora en la experiencia del pasajero trae consigo nuevos retos para la aerolínea. Con asientos más pesados en la First Class y asientos más ligeros en Economy Class, la diferencia de peso entre las secciones ha generado este desbalance en la flota A330. Aunque Swiss ha asegurado que está trabajando en soluciones, la instalación de pesos adicionales plantea preguntas sobre el impacto en el consumo de combustible y la eficiencia operativa.
