La incorporación de TAP Portugal al Grupo Lufthansa podría modificar el mapa de conexiones aéreas entre Europa y América. Entre los planes atribuidos al conglomerado alemán figura convertir el aeropuerto Francisco Sá Carneiro de Oporto en un nuevo centro de operaciones transatlánticas, con especial atención a los mercados de Brasil y Sudamérica.
La iniciativa contempla elevar de dos a ocho la cantidad de aviones de largo radio basados en Oporto, una expansión que permitiría incrementar la oferta de vuelos directos y reducir la dependencia de Lisboa para acceder a determinados destinos intercontinentales.
La operación forma parte de la estrategia de crecimiento vinculada a la adquisición de TAP, en una transacción valorada en 1.200 millones de euros. Lufthansa busca aprovechar la posición geográfica de Portugal y la experiencia de la aerolínea en los mercados de habla portuguesa para reforzar su presencia en el Atlántico, al tiempo que compite con los grupos IAG y Air France-KLM por el tráfico entre Europa y América Latina.
Según los planes difundidos, TAP pasaría de una flota de 97 aeronaves a 117 en 2035, con la posibilidad de alcanzar posteriormente los 130 aviones. El crecimiento incluiría tanto operaciones de corto y medio radio como servicios intercontinentales.
Oporto sería uno de los principales beneficiarios de esa expansión. Entre las aeronaves que podrían incorporarse a la operación figuran ocho Airbus A350-900 que Lufthansa se habría comprometido a transferir a TAP antes de finalizar la próxima década.
La intención de Lufthansa es desarrollar en Oporto un nuevo polo de conexiones dentro de su modelo de múltiples hubs, que ya incluye Frankfurt, Múnich, Viena, Zúrich, Bruselas y Roma. No se trataría simplemente de aumentar frecuencias, sino de construir una plataforma capaz de captar pasajeros de distintos puntos de Europa y distribuirlos hacia destinos transatlánticos.
Las proyecciones mencionadas apuntan a que el aeropuerto podría llegar a ofrecer hasta 14 salidas diarias hacia Norteamérica, considerando también las conexiones y operaciones de socios como United Airlines y Air Canada.
Actualmente, la operación intercontinental de la aerolínea desde Oporto es limitada: dispone de un Airbus A330 y un Airbus A321XLR basados en el aeropuerto para atender determinados corredores, mientras que buena parte de las conexiones de largo radio continúa dependiendo de Lisboa.
Para el mercado sudamericano, el proyecto merece atención. Un mayor desarrollo de las operaciones de TAP desde Oporto podría generar nuevas opciones de conexión y, eventualmente, abrir oportunidades para servicios directos adicionales.
La apuesta también supondría un desafío competitivo para los hubs de Madrid, donde Iberia y Air Europa concentran buena parte de su oferta hacia América Latina, y para otros aeropuertos europeos que buscan captar ese mismo tráfico.
La compra de TAP, por lo tanto, no solo representa un movimiento corporativo para Lufthansa. También podría convertirse en una herramienta para redistribuir la oferta transatlántica europea, con Oporto como nuevo protagonista.
Lufthansa apuesta por Oporto: quiere multiplicar por cuatro los aviones de largo radio y competir por el tráfico hacia América
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