Un nuevo estudio elaborado por el Centro Boeing para la Seguridad de la Aviación y el Espacio de la Universidad Embry-Riddle concluyó que el transporte aéreo comercial continúa siendo, por amplio margen, el medio de transporte más seguro, incluso cuando se compara con actividades cotidianas como conducir un automóvil, practicar deportes recreativos o desempeñar determinadas ocupaciones laborales.
El informe, titulado Comparative Risk Metrics for U.S. Commercial Aviation (Part 121), analiza múltiples indicadores de riesgo en la aviación comercial estadounidense, incluyendo probabilidades por milla recorrida, por viaje realizado, por hora de exposición, riesgo anual y probabilidad acumulada a lo largo de la vida.
Según el estudio, durante el período analizado la aviación comercial en Estados Unidos registró aproximadamente una fatalidad por cada 90.900 millones de millas-pasajero transportadas, una tasa significativamente inferior a la observada en el transporte por carretera, el uso de motocicletas o incluso el ciclismo.
Robert Sumwalt, director ejecutivo del Centro Boeing para la Seguridad de la Aviación y ex presidente de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), destacó que “en todas las métricas consideradas, los viajes en aerolíneas surgen sistemáticamente como la forma más segura de transporte”.
Los investigadores también señalaron que el riesgo asociado a un vuelo comercial individual resulta considerablemente menor que el de una jornada de esquí o una inmersión recreativa de buceo. Del mismo modo, una hora de vuelo suele ser más segura que una hora conduciendo un vehículo o trabajando en numerosas actividades profesionales.
El estudio subraya que los accidentes fatales en la aviación comercial son hoy eventos extremadamente infrecuentes, gracias a décadas de mejoras regulatorias, avances tecnológicos, estandarización global y sistemas de supervisión basados en datos. No obstante, los autores remarcan que la seguridad aérea exige una mejora continua y que cada incidente o accidente sigue ofreciendo oportunidades de aprendizaje para toda la industria.
La investigación busca aportar una perspectiva objetiva sobre el riesgo aéreo, especialmente en momentos en que accidentes aislados suelen generar una percepción pública que no siempre refleja la realidad estadística de la seguridad operacional.
