El gobierno de China evalúa lanzar un paquete billonario de ayudas para sostener a sus principales aerolíneas, en una medida que recuerda a los rescates implementados durante la pandemia de COVID-19. La iniciativa busca mitigar el fuerte impacto del encarecimiento del combustible, un factor que golpea de lleno a la industria y para el cual las compañías locales no contaban con coberturas.
Según medios del país, se trataría del mayor programa de asistencia estatal desde la crisis sanitaria global. La particularidad del caso chino es que buena parte de las grandes aerolíneas —entre ellas China Eastern Airlines, China Southern Airlines y Air China— tienen participación estatal, lo que facilita la intervención directa del gobierno en momentos de crisis.
Entre las alternativas que se estudian figuran subsidios directos, alivios fiscales, préstamos sin interés con respaldo estatal e incluso procesos de consolidación mediante fusiones. No obstante, aún no hay definiciones sobre el formato final del rescate.
Las dificultades del sector no son nuevas. Las principales aerolíneas chinas arrastran problemas financieros desde la pandemia, un período especialmente severo para el país debido a sus estrictas políticas sanitarias. En ese contexto, las pérdidas del sector llegaron a rondar los 40.000 millones de dólares, sin que hayan sido completamente compensadas hasta hoy.
A diferencia de otros mercados, las compañías chinas no lograron recuperar la rentabilidad tras la reapertura.
El eventual rescate no solo apunta a estabilizar a las compañías, sino también a preservar la conectividad aérea en una de las regiones más dinámicas del mundo.
