Aunque no es oficial, existe el fuerte rumor de que JetBlue habría contratado a asesores financieros para sondear una posible venta a una aerolínea rival. Sólo este trascendido disparó el valor de las acciones de la empresa, que treparon un 14%. JetBlue continúa entre tanto, desarrollando su estrategia comercial que la llevaría a alcanzar beneficios para 2027 mediante diversos caminos como la optimización de la red, el control de los costos y la mejora en los productos. Al parecer, habría tres interesados en una posible compra. La primera de ellas es United Airlines, con quién recientemente JetBlue lanzó una alianza comercial, alineando horarios en ciertas bases, y coordinando sus sistemas de fidelización. La otra candidata a comprar, aparentemente, sería Alaska Airlines. Esta empresa acaba de acordar la fusión con Hawaiian Airlines, pero la adquisición de JetBlue le permitiría una expansión nacional, desembarcando sólidamente en la Costa Este. Aunque algunos especialistas señalan que podría haber complicaciones ante las entidades regulatorias debido a las rutas transcontinentales. Finalmente, la tercer interesada sería la low cost Southwest Airlines que reforzaría la presencia de ambas en toda la Costa Este de Estados Unidos, generando incluso alguna sospecha de concentración sobre las rutas Florida y el Caribe. Si bien el Departamento de Justicia (DOJ), impidió la conformación de un Joint Venture Agreement entre JetBlue y American Airlines (la Northeast Alliance) y posteriormente también compró la compra de Spirit Airlines por parte de JetBlue; no es menos cierto que permitió recientemente la fusión de Sun Country y Allegiant por valor de US$ 1.500 millones.
