Etihad Airways está explorando una estrategia poco común para sortear los cuellos de botella que afectan a la aviación mundial: adquirir componentes de cabina en grandes volúmenes y almacenarlos en Abu Dabi. Esta decisión se relaciona con el ambicioso plan de modernización de flota valorado en US$ 1.000 millones, una inversión clave ante la demora en la entrega de nuevos aviones y sobre todo de nuevos asientos. “El costo de paralizar entre cinco y siete aviones sería enorme”, explicó el CEO de la compañía, Antonoaldo Neves. “Por eso decimos: entréguenme todos los asientos necesarios para unos 50 aviones en tres meses, los guardamos y los instalamos cuando no afecte la red”. La estrategia de Etihad refleja cómo el sector aéreo busca alternativas ante uno de sus mayores obstáculos: los retrasos en la entrega de aeronaves. Airbus y Boeing llevan años intentando estabilizar sus líneas de producción, pero se enfrentan a escasez de componentes y problemas de calidad en sus plantas. Las renovaciones también se ven afectadas por la falta de piezas, lo que ha llevado a algunas aerolíneas a dejar aviones en tierra, cancelar vuelos o alquilar capacidad temporal. Para Etihad, los asientos de cabina no solo son una necesidad operativa, sino también una herramienta de marketing. En un momento en el que la clase económica se desacelera en ciertos mercados, la demanda de viajes premium sigue creciendo en destinos clave como Estados Unidos, Europa y Medio Oriente. Esto hace más difícil suspender operaciones, según Neves. “Es frustrante, todo tarda demasiado. El cliente no puede esperar”, aseguró Neves.
Etihad Airways estudia la compra masiva de piezas de mantenimiento para evitar los retrasos en la cadena de suministro
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