La seguridad de la aviación comercial, que en la última década había mostrado una tendencia positiva, enfrenta nuevos desafíos ante el aumento del tráfico global. El Informe de Seguridad 2025 de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), publicado esta semana, advierte sobre un incremento en los accidentes y muertes registrados en 2024, y plantea la necesidad urgente de reforzar la cooperación internacional en áreas clave.
Según el documento, el año pasado se registraron 95 accidentes en vuelos comerciales regulares, frente a 66 en 2023. Diez de estos eventos fueron mortales, con un saldo de 296 víctimas, muy por encima de las 72 muertes del año anterior. La tasa global de accidentes subió a 2,56 por millón de salidas, desde 1,87 en 2023.

Si bien la directora ejecutiva de AirlineRatings, Sharon Petersen, aclaró que la comparación debe excluir los años 2020 y 2021 —marcados por una drástica caída del tráfico aéreo—, reconoció que, en comparación con 2023, el alza en accidentes y víctimas es evidente.
El informe revela que las turbulencias fueron responsables de casi el 75% de las lesiones graves en 2024, con especial incidencia de las turbulencias de aire claro (CAT), difíciles de detectar. Por su parte, los choques con aves se ubicaron como la principal causa de muertes, seguidos por la pérdida de control durante el vuelo. En conjunto, estas dos últimas categorías concentraron más del 80% de las víctimas fatales del año.
Para contrarrestar estos riesgos, la OACI impulsa planes de acción globales para reducir incidentes en pistas, sistemas avanzados de monitoreo de turbulencias en tiempo real y nuevas guías para mitigar interferencias de radiofrecuencia en el Sistema Mundial de Navegación por Satélite (GNSS), cada vez más amenazado por suplantaciones y bloqueos.

El organismo también refuerza los sistemas de reporte de incidentes y ataques de fauna, promueve mayor transparencia en la aplicación de lecciones aprendidas y subraya la necesidad de cooperación civil-militar, especialmente en contextos de conflicto.
Uno de los focos del informe es la integración segura de aeronaves no tripuladas y vehículos de movilidad aérea avanzada en el espacio aéreo convencional, un reto creciente para la próxima década.

A nivel regional, Asia-Pacífico y Europa/Atlántico Norte registraron tres accidentes mortales cada una, mientras que en América del Sur un solo siniestro causó 62 muertes. La región de Asia-Pacífico tuvo el mayor número total de víctimas, seguida por América del Sur y Europa/Atlántico Norte.
La OACI concluye que, pese a los avances logrados, el incremento del tráfico global y los riesgos emergentes hacen indispensable un enfoque renovado y coordinado para que la seguridad aérea siga siendo una historia de éxito.
