La semana pasada Flybondi anunció con bombos y platillos la llegada de un nuevo inversor, COC Global Enterprise, que pasó a ocupar su condición de socio mayoritario.
La empresa lo definió en un comunicado oficial como “un fondo de inversión estadounidense enfocado en el sector tecnológico y en la aviación privada”. Y confirmó que COC Global Enterprise pasará a liderar el directorio de Flybondi, asumiendo los cargos de presidente (Chairman) y vicepresidente (Vice Chairman). En tanto, Cartesian Capital Group, anterior accionista principal, continuará formando parte del directorio y mantendrá una participación en la empresa.
No mucho más, aunque los medios prefirieron enfocarse, más que en los planes para la recuperación de la empresa, en los antecedentes del nuevo dueño y accionista, Leonardo Scatturice, empresario radicado en Estados Unidos, con participación en más de 50 compañías dentro de la industria tecnológica.
¿Pero quién es este argentino muy cercado a Donald Trump, al partido Republicano y aquí al gobierno de Javier Milei y, en particular, al asesor Santiago Caputo?
Entre las múltiples actividades que se le atribuyen hoy a Scatturice figura una empresa de lobby, a la que se le imputa haber recaudado fondos para la campaña de Trump, además de contar con un contrato de servicios por U$S 10.000 mensuales con la Secretaria de Inteligencia del Estado (SIDE). Podría decirse, que más que real se trata de un acuerdo simbólico.
Otra empresa de Scatturice sería OCP Tech SA, que según algunos medios tendría un contrato por casi 7 millones de dólares con la ANSES, además de otros con el gobierno porteño, el ministerio de Educación de la Nación y la fiscalía general porteña que serían, según Clarín, anteriores a la llega de Milei.
También se lo vincula, años atrás, con la SIDE, al lado de Fernando Pocino, y se lo relaciona ahora con el no aclarado escándalo del avión que llegó con – se supone – una de sus empleadas a Ezeiza con 10 valijas, que según Carlos Pagni, columnista de La Nación, no fueron revisadas “por orden de arriba”.
Avión que sería de su propiedad mediante las empresas con sede en Miami OCP Tech LLC y de TVPX Aircraft Solutions inc. En la Argentina se le atribuye ser socio en la empresa AJS Jet SA de Diego Colunga, a quien Santiago Caputo quiso – ¿quiere? – imponer como gerente general y presidente de Aerolíneas en lugar de Fabián Lombardo, objetivo que no logró hasta ahora por oposición de algunos miembros del Gabinete.
Fuera de estos y otros detalles que hacen al extenso curriculum del nuevo accionista principal, lo que no trascendió es que significó para la compañía, necesitada de fondos – tendría un rojo de U$S 100 millones según el último balance – su llegada.
Lo único que trascendió, pero no por la empresa, ya que dijeron que “aún no estamos hablando de planes, que eso será en breve”, es que habrían podido recuperar tres aviones que estaban retenidos en talleres de mantenimiento en México y Costa Rica por falta de pago.
Respecto a recuperar la flota que hoy está inoperable, por varios motivos, entre ellos por falta de repuestos, lo que demandaría una fuerte inyección de fondos, nada se dijo salvo que el objetivo es recuperar el segundo lugar en el podio entre las empresas que mueven más pasajeros en la Argentina. Concretamente volver a tener el 26% de participación de mercado que tenía en mayo del 2024 desde el 16% al que descendió en abril y mayo de este año.
