Plan para reactivar la Base Petrel en la Antártida con dos nuevas pistas de aterrizaje

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La Base Petrel, que comenzó a funcionar en 1952, se ubica a unos 1.100 kilómetros de Ushuaia, al pie del glaciar Rosamaría en la rada Petrel de la isla Dundee en el archipiélago de Joinville.

Los planes para reactivarla como polo logístico permanente en el continente antártico incluyen la construcción de un nuevo alojamiento para sesenta personas, tres laboratorios científicos, una planta de tratamiento de líquidos cloacales, una de potabilización y una casa de emergencias.

Respecto a las pistas, el coronel Adolfo Humarán, jefe del proyecto Base Petrel, afirmó a la Agencia Telam que “el objetivo es construir una pista principal de 1.800 metros de largo y otra secundaria de 1.300 en las que puedan operar los Hércules C-130 o aeronaves más pequeñas”.

El militar precisó que “este verano también vamos a definir el trazado definitivo de la pista principal y se van a realizar los estudios del impacto ambiental que pueda tener la construcción de las nuevas instalaciones”.

“La ventaja de Petrel, además de su ubicación en un lugar muy plano y con acceso para los buques, es que ahí ya teníamos una base existente que había sido permanente hasta que sufrió un incendio hace varios años. La idea es recuperar esta base que para que nos dé una enorme capacidad logística y operativa”, ponderó.

“El proyecto incluye una terminal de cargas de grandes dimensiones que también pueda funcionar como salón de usos múltiples, gimnasio, cancha de fútbol o lo que sea necesario eventualmente; además en el hangar podrían operar uno o dos helicópteros de manera permanente y el avión Twin Otter que hoy opera desde Base Marambio”, añadió.

El militar remarcó que “la puesta en funcionamiento de la Base Petrel nos permitiría centralizar todas las cargas que hay que distribuir en las trece bases antárticas argentinas y todos los materiales que hay que replegar de las mismas cada año; respecto de la base Marambio, Petrel cuenta con mejores perspectivas climáticas y meteorológicas para la operación aérea y en sus costas pueden operar todos los buques que se despliegan en cada campaña, algo que en Marambio sólo puede hacer el Rompehielos Almirante Irízar (RHAI)”.

El comandante conjunto Antártico, general de brigada Edgar Calandín, agregó que “en relación al puente actual con Marambio vamos a tener una pista con un mayor nivel de operatividad a un menor costo, especialmente en los meses de verano que son los de trabajo más intenso y en los que vamos a poder tener un mayor flujo”.

“Petrel ocupa una ubicación estratégica en el norte de la península antártica que nos permitiría concretar un eje logístico Ushuaia-Petrel similar al que hoy opera Chile entre la Base Frei y la ciudad de Punta Arenas, y creemos que con el desarrollo moderno y sustentable de este proyecto vamos a tener un atractivo y un diferencial claro respecto del resto de los operadores de programas antárticos en el norte de la península”, completó.

El militar apuntó que “las temperaturas cada vez más altas que se registran en la Antártida van a hacer que la pista de 1.500 metros de suelo congelado de Marambio tenga cada vez mayor cantidad de días en los que no se pueda operar porque se derrite; la alternativa es Petrel donde las pistas van a ser sobre un suelo más estable”.

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