MIENTRAS LAS CENIZAS SIGUEN HACIENDO DE LAS SUYAS, LAS AEROLÍNEAS PAGAN LAS CONSECUENCIAS

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Cuando el 4 de junio el volcán chileno Puyehue entró en erupción pocos supusieron que sus efectos podrían poner en peligro la economía y la vida misma de importantes centros turísticos y al borde del abismo a las líneas aéreas argentinas. Al 18 de agosto los vuelos siguen con pronóstico reservado a destinos como Bariloche, Neuquén, San Martín de los Andes, Puerto Madryn, por solo nombrar algunos. Otros destinos en la Patagonia no sufrieron tanto la cancelación de vuelos como si la caída significativa de pasajeros temerosos de encontrarse en el camino con las cenizas. Ushuaia y Calafate son dos ejemplos. En Puerto Madryn, por ejemplo, hablan de un 80% menos de turistas. Pero sin duda quienes padecieron y padecen más de lleno los efectos del fenómeno son las aerolíneas. Desde la empresa estatal, por ejemplo, reconocen una pérdida hasta ahora de U$S 40 millones. La diferencia aquí es que es el Estado quien se encarga de cubrir el defasaje. (Ver nota completa)