HABRÍAN DESPEDIDO A TODA LA CÚPULA DEL ÁREA TÉCNICA DE AEROLÍNEAS. PILOTOS EN ALERTA

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El enfrentamiento entre los distintos responsables del área técnica de Aerolíneas era más que evidente. Los problemas no sólo eran personales sino que reflejaban la interna gremial que vivía la empresa con el área técnica como campo de batalla. Unos apoyados por APTA (Asociación de Personal Técnico Aeronáutico), con Ricardo Cirielli a la cabeza, los otros por APLA (Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas), bajo el ala de Jorge Pérez Tamayo. En el primer caso aparecía el nombre de Oscar Donikian, gerente corporativo de producción, de buena relación con los técnicos. Por el otro, Guillermo Ballesteros, gerente de área de operaciones, ex gerente general de Lafsa, vinculado a Ricardo Jaime y a la conducción de los pilotos. También cayeron en la volteada Miguel Lucifora (reemplazado por Eduardo López) responsable de la gerencia técnica de Aerolíneas. La empresa, a través de un comunicado de prensa muy poco claro, no se refiere a las bajas sino a una “reestructuración al organigrama gerencial de la compañía con el fin de reestablecer su disposición original”. Por lo pronto la gacetilla anunciaba que se eliminaban la Gerencia de Área Operaciones y Producción y su dependiente, Gerencia Corporativa de Producción; en tanto que el Centro de Control Operacional (CCO), que estaba a cargo del piloto en actividad (“a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las empresas aerocomerciales del mundo”), Marcelo Llanos, pasará a la órbita de la gerencia general. La gerencia de Material Aeronáutico, encargada de la compra de repuestos y materiales de mantenimiento, pasará a la órbita de la Gerencia de Área Económico Financiera, en tanto que la Gerencia de Área Desarrollo de Negocios se reubicará bajo la estructura de la gerencia de Área Comercial. Internamente, la medida se interpreta como un intento por sacarle poder a los gremios, en especial APTA y APLA, quienes con sus enfrentamientos terminaron por debilitarse mutuamente. La salida de algunos de estos funcionarios, en especial Llanos, habría puesto en estado de alerta al gremio de los pilotos. Recalde -que se movió siempre con el visto bueno de Cristina Fernández de Kirchner- trató de comunicarse con Pérez Tamayó sin éxito. Lo fue a visitar al gremio, pero éste estaba en asamblea y no lo recibió. Recalde debió conformarse con hablar con Pablo Biró, el número dos de APLA. Aunque las cúpulas de todos los sindicatos optaron por reunirse, la pelea ahora parecería estar centrada entre Recalde y Pérez Tamayo.

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