ROJO DE AEROLÍNEAS ARGENTINAS: NO POR PREVISIBLE, MENOS CONMOCIONANTE

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Si bien la mayoría de los medios que siguen el caso Aerolíneas Argentinas habían anticipado que los U$S 63,1 millones que la compañía perdió en junio iban a ser superados en julio, mes de alta pese a la opinión de algunos funcionarios, la cifra conmocionó a la opinión pública. Los números, surgidos de la misma compañía, hablaban de una pérdida mensual de U$S 78 millones ($Arg 299 millones). Algo así como U$S 2,6 millones diarios, bastante más que las pérdidas del último mes de la administración Marsans con el agravante de que el combustible costaba entonces más del doble. Los números, que se refieren sólo a costos de explotación, estarían mostrando que durante el primer semestre del año el rojo de Aerolíneas habría alcanzado los U$S 290 millones, una cifra difícil -sino imposible- de encontrar en la historia de la compañía. Mariano Recalde, presidente y gerente general de Aerolíneas, fue el único desde el gobierno que salió a cuestionar los U$S 78 millones de julio bajo el argumento de que se trataría de un balance preliminar -lo que confirmaría la fuente- y que el definitivo podría estar apenas por encima de los U$S 60 millones. Presionado por las circunstancias, el abogado laboralista salió a justificar el déficit argumentando “que el problema de la compañía no está en lo que gasta sino en los ingresos”. Y cuando todo hacía suponer, siguiendo esta línea de pensamiento, que podía anunciar un plan justamente para incrementar estos ingresos, propuso en cambio “un plan severo” de reducción de costos. Entre las medidas anunciadas figura desprenderse de una cantidad de aviones en desguace o en desuso -en muchos casos hay que hacer fuertes inversiones para poder devolverlos-, en un programa transparente de compra de materiales aeronáuticos (¿qué pasaba hasta ahora?), y en reducir las horas extras. Medida esta última que muchos interpretaron dirigida especialmente a los miembros de APTA. Mientras tanto un grupo de profesionales internos y externos trabajan en el demorado Plan de Negocios, que comprenderá los ejercicios 2010-2015. Es evidente que el 2009 para quienes administran Aerolíneas es un año perdido.

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