DESPUÉS DE EMBRAER, BOEING

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Sin un plan de negocios a la vista y con la pintura aún fresca en el fuselaje, el lunes la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, se ocupó en evidente acción proselitista de presentar los dos primeros B-737/700NG que se habrán de incorporar a Aerolíneas Argentinas sobre un paquete de 12, dos de ellos adquiridos a Boeing a U$S 38 millones cada uno y 10 alquilados a GECAS (General Electric) a un costo mensual por equipo de entre 200 y 250 mil dólares. Uno de los aviones, el LV-BYY, hacía tres semanas que estaba muy bien guardado en un hangar de la Fuerza Aérea en Palomar a la espera del momento oportuno para entrar en escena. El acto del lunes -reservado para pilotos y funcionarios- fue presentado como “el primer avión que compra la empresa en 16 años”, aunque la presidenta, mal informada, habló de 30 años. Seguramente se refería a la última compra de un Boeing. Los B-737 de la serie Next Generation, una línea de aeronaves medianas de corto a medio alcance, comenzaron a ser fabricados por Boeing en 1996 -ya en 1998 LAPA contó con este tipo de aviones para sus vuelos de cabotaje- y hasta el momento se llevan vendidas unas 2.800 unidades. Los dos B-737/700 presentados este lunes están configurados de distintas maneras, no “para optimizar sus servicios de cabotaje y/o regionales”, como intentaba forzar la gacetilla de la empresa, sino porque provienen de lugares distintos. Uno, el LV-BYY (fabricado inicialmente para Air Tran) posee 12 butacas en business y 115 en turista, mientras que el otro, el LV-BZA (ex SkyEuropa) solamente tiene clase turista con 149 asientos. Las aeronaves también difieren en su aspecto exterior, ya que el BYY no posee “winglets” -extensiones en la punta de las alas- mientras que el BZA si los tiene. En este punto es posible discutir si en las actuales circunstancias del mercado es preferible comprar o alquilar. La biblioteca, en este punto, está dividida.

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