ARGENTINA EXTENDIÓ HASTA EL JUEVES, EN PRINCIPIO, LA PROHIBICIÓN DE LOS VUELOS DESDE MÉXICO

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Las medidas, incluida la prohibición de los vuelos y su posterior extensión, sonaron un tanto exageradas. Muchos se preguntaron por qué no se hizo semejante despliegue cuando estalló el dengue. ¿Por qué no había entonces hospitales móviles en los aeropuertos y terminales de ómnibus ni campañas de concientización en todos los medios? Después de todo, las autoridades ya reconocieron en el país más de 22.000 casos del autóctono dengue y ninguno de la importada gripe A. ¿Evitar repetir errores? ¿Aprovechar una noticia, encima ajena, para distraer la opinión pública? Es evidente que la decisión de Néstor Kirchner fue más mirando hacia dentro que hacia el mundo. Lo cierto es que Argentina junto a Cuba fueron los primeros países en prohibir los vuelos desde México. No importaba si había argentinos allí. Luego siguieron Perú y Ecuador. También China cerró sus fronteras aéreas. No mucho más. La Comunidad Europea, pese al reclamo de Francia que al final aceptó la decisión de la mayoría, no levantó los vuelos, como tampoco la vecina Estados Unidos. La mayoría de los países se alinearon con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, y las líneas aéreas con la IATA. Muchas redujeron considerablemente sus vuelos ante la falta de pasajeros. Argentina, que no tiene aerolíneas locales volando a México, impidió básicamente que Mexicana y Aeroméxico trajeran a los argentinos que estaban veraneando o trabajando en ese país. Para repatriarlos, después de tenerlos confinados varios días en hoteles del Distrito Federal, se montó un gran operativo muy bien promocionado, por cierto, que incluía un vuelo especial de Aerolíneas Argentinas con un A340 contratado por el Gobierno. Después de atravesar exhaustivos controles en Ezeiza, se comprobó que ninguno de los algo más de 200 pasajeros que llegaron en este vuelo estaba infectado. Mientras tanto todos estos días cientos de argentinos que estaban en México -incluidos algunos periodistas que lo contaron- llegaron al país a través de otras compañías vía Miami, Santiago o San Pablo sin que nadie los auscultara o, como mínimo, los censaran para un control posterior. “Creo que nunca pasé tan rápido por Ezeiza como esta vez”, dijo un periodista de La Voz del Interior que llegó el domingo desde México.

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