LOS NÚMEROS DE LA DISCORDIA

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La semana pasada, un comunicado de la administración estatal en Aerolíneas Argentinas y Austral salió a confrontar con las cifras que hablan de una pérdida mensual de entre 50 y 70 millones de dólares y en aumento, asegurando que las mismas se sitúan en los 35 millones. Según la empresa “el resultado económico de junio, cuando la administración aún estaba en manos de Marsans, arrojó una perdida de 60,8 millones, en tanto en octubre, bajo administración estatal, las mismas bajaron a 32,3 millones”. Llaman la atención estos números teniendo en cuenta que la compañía no sólo no mejoró sus ingresos -perdió mercado en cabotaje por una caída en el nivel de actividad, en tanto que en los vuelos internacionales registra bajos niveles de ocupación- como tampoco redujo sus costos. Por el contrario, se incrementaron algunos sueldos, se mejoraron viáticos y beneficios y se redujo la jornada laboral de 8 a 6 horas diarias en el caso de APA. La única explicación, es que al reducirse la operación también cayeron los costos. Se vuela menos, por lo tanto se pierde menos. Donde parece haber coincidencia es en la cantidad de dinero destinado por el gobierno a Aerolíneas y Austral desde que éste se hizo cargo de ambas empresas cinco meses atrás: según los datos aportados por el diario La Nación, los desembolsos, incluyendo los aportes del Banco Nación, suman U$S 330 millones para mantener la operación y los salarios, casi el doble de los U$S 185 millones presupuestados para todo el 2009. Según un cálculo del diario, con esta inversión se podrían comprar 34 aviones B-737/500 con una antigüedad no superior a los cinco años o adquirir una parte importante de alguna aerolínea bastante más exitosa.

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