AEROLÍNEAS SOBREVUELA EL SENADO CON TURBULENCIA SEVERA

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Como estaba previsto, este martes el Secretario de Transporte debió nuevamente trasladarse hasta el Congreso, para comparecer ante los miembros de las comisiones de Infraestructura, Transporte y Vivienda y de Presupuesto y Hacienda del Senado. Y si bien en algunos momentos contó con el apoyo de la bancada oficialista, el funcionario no la pasó para nada bien y debió soportar más de una vez que lo llamaran mentiroso. Tampoco quedaron muy bien los diputados, al comprobarse que lo que el otro día aprobaron es impracticable y que lo único que va a generar son juicios contra el Estado. Diputados eliminó unilateralmente, para que el proyecto sea digerible, el Acta Acuerdo por la compra de la compañía firmada por Jaime y Julio De Vido -y anunciado por Cristina de Kirchner- y los dueños del Grupo Marsans. Para diputados no existe. Pero para los senadores -lo mismo que para Jaime- no sólo existe sino que esta en plenamente vigente ya que Julio Alak junto a dos representantes por el Estado y dos por Marsans están conduciendo la compañía en este periodo de transición, tal como se acordó en dicha acta. En el Senado, ahora, comienzan a hablar de introducir el concepto de expropiación -Jaime dice que no cabría en este caso ya que él mismo solo puede aplicarse a bienes muebles e inmuebles, no a empresa o acciones- para tratar de encontrarle una salida a este engendro que generó el Poder Ejecutivo para tratar de liberarse de la responsabilidad por lo que hizo o dejó de hacer en Aerolíneas. Aunque ahora los especialistas ponen en duda la viabilidad de esta alternativa. Es evidente también en todo esto que los legisladores poco conocen de la industria y que tratan de evitar hablar de algunos temas, cómo por qué se ahogó económica y financieramente a la empresa, y de paso a toda la actividad, durante estos años. Obviamente es más fácil ante la opinión pública cargar con todas las culpas a los empresarios españoles que asumir el desmanejo de todas las administraciones desde la privatización de la empresa en 1990. El Grupo Marsans calla y espera para discutir eventualmente en la justicia. El gobierno español, prácticamente el único aliado internacional de la argentina, también espera, mientras su Banco Central advierte sobre el riesgo de invertir en el país.
Posiblemente quien mejor definió la situación fué Ernesto Sanz, jefe de la bancada radical, cuando precisó que “Si Marsans no manifiesta su acuerdo antes del debate en el recinto del proyecto, nosotros mismos estaríamos incurriendo en una debilidad jurídica que nos va a traer dolores de cabeza”. Mientras tanto en las oficinas de Marsans esperan para actuar en consecuencia.

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