CUANDO EL SILENCIO DE LAS TURBINAS PONE AL DESCUBIERTO LA INEPTITUD DE LOS POLÍTICOS

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(Miércoles 25 de marzo) Y llegó un día, jamás imaginado ni siquiera por los escritores más fantasiosos, que se iban a apagar todas las turbinas y que las hélices iban a dejar de girar. La mayor parte de las aerolíneas del mundo, la gran mayoría sin soberbia -“sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás”- ni sobreactuaciones, fueron cumpliendo con su objetivo de repatriar a sus dispersos connacionales. Y en la medida en que este objetivo se fue cumpliendo, el invento más revolucionario del último siglo se va amontonando en aeropuertos silenciosos, transformados en simples playas de estacionamiento. Ya habrá tiempo, por estas latitudes, de desentrañar algunas desprolijidades, con cierto tufillo a intento de sacar alguna mezquina ventaja política, como la disputa entre la ANAC y Copa o el momento en que se dictó el Decreto de Necesidad y Urgencia 260-2020, que terminó con una línea aérea poniendo en ridículo con un simple tweet a uno de los funcionarios más encumbrados de la República Argentina. El Ministro Felipe Solá fue, según circuló por los pasillos del poder, de las primeras víctimas de una pulseada silenciosa entre funcionarios y “los muchachos de La Cámpora en Aerolíneas”, como suelen identificarlos, que creyeron encontrar la fórmula mágica para justificar ante la opinión pública la necesidad de tener una línea aérea estatal y disimular los millones de dólares que antes de la pandemia la compañía ya necesitaba y el gobierno iba entregando en disimuladas cuentagotas. Se estima que el 6 de marzo, cuando Aerolíneas decide reducir frecuencias a Roma por caída de tráfico (lo mismo hizo Alitalia, y Latam a Miami), había desparramados por el mundo unos 75.000 argentinos y residentes, de los cuales entre 16.000 y 18.000, dada su participación de mercado, eran pasajeros de Aerolíneas con boletos de regreso. Era el momento de exigirle a todas las empresas que operan en el país que adelantaran el regreso de sus pasajeros (el que se negaba ya dejaba de ser responsabilidad de la aerolínea y el país) antes de cancelar abruptamente los vuelos, y cuando era evidente que Aerolíneas, autoproclamada salvadora de la Patria, no iba a dar abasto por lo que 48 horas más tarde la ANAC dio marcha atrás e inició el proceso de autorización de vuelos de excepción a distintas aerolíneas internacionales para facilitar el regreso al país de argentinos varados en el exterior. Pero nada, en la Argentina, es para siempre…