EL CONFLICTO NUESTRO DE CADA SEMANA Y LA POSIBLE MARCHA ATRÁS EN LA DESREGIONALIZACIÓN DE AEROPARQUE

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Pese a que hace menos de un mes que hay un nuevo gobierno y que por estas fechas la gente suele estar en otra cosa, igual algunos sectores en Argentina se encargaron esta semana de complicarle la vida a quienes pretenden viajar. Este jueves 26 una sorpresiva asamblea convocada por APLA alteró la programación de Latam Argentina entre las 5 y las 11 de la mañana. Pese a ser horario pico, la medida afectó a solo seis vuelos dado que no todos los pilotos de la empresa acataron la medida. Después del último sisma en APLA, solo 90 de los 230 pilotos de Latam se mantienen en el gremio que maneja Pablo Biró. Según algunas versiones, después de la medida de fuerza 40 de eso 90 habrían llenado la ficha para mudarse a la flamante Unión Pilotos Aviadores de Latam (UPAL), creado a partir del rechazo de los gremios tradicionales a la modalidad interchange. La medida, ahora, era por reclamos en las paritarias que entonces no habían vencido, y cuyo estatus no difiere mucho del de Aerolíneas. Hay quienes suponen que la medida, en realidad, contenía un mensaje hacia el gobierno. La operación comenzó a normalizarse cuando el Ministerio de Trabajo decretó la conciliación obligatoria y su titular, Claudio Moroni, habló con Biró. Tras cartón, la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA) convocó a un paro por 24 horas para el lunes 30, pero al anunciarlo con cuatro días de antelación habilitó intencionadamente la posibilidad de intervenir el Ministerio con otra conciliación. De todas maneras habría que ver cuál hubiera sido el éxito de la medida teniendo en cuenta que solo el 30% de los tripulantes de cabina de Latam -preferentemente los internacionales- están afiliados a la AAA mientras que el 70% restante están en la Asociación de Tripulantes de Cabina de Pasajeros de Empresas Aéreas (ATCPEA). El último obstáculo tuvo que ver con los puestos de migración en Ezeiza. El último sábado, Día de los Inocentes, el ingreso al país por Ezeiza más que una broma fue un calvario. Los pasajeros que llegaban en vuelos internacionales debían espera unas tres horas para poder hacer migraciones. La larga fila de recién llegados superaba las dimensiones del edificio y se extendía por la plataforma. Varios turistas extranjeros, por lógica, perdieron sus conexiones. La gente de Migración argumentó que el fenómeno es producto de una mala programación de vuelos -muchos en una misma franja horaria- y del incremento de viajeros especialmente de países limítrofes que antes llegaban a Aeroparque. Argumento inestimable para quienes en las últimas semanas comenzaron a hablar de dar marcha atrás con la desregionalización de Aeroparque. El lunes puede haber novedades en este sentido. Sin embargo en las compañías opinan, por lo bajo, que las demoras fueron consecuencia de trabajo a reglamento del personal. Y se habló de un bono que les habían prometido y no llegó. Esa tarde se reunieron de urgencia todos los sectores que intervienen en la operación de Ezeiza. El domingo, todo fue normalidad.