AVIANCA ARGENTINA SUSPENDIÓ SUS SERVICIOS POR 180 DÍAS. ¿VOLVERÁ A VOLAR?

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Avianca Argentina, la primera compañía en presentar solicitud de rutas con la primera Audiencia Pública realizadas por el actual gobierno, después de 12 años, solicitó autorización para suspender sus servicios por 180 días, debido a que «con los actuales aviones y la competencia que existe, resulta inviable continuar con las operaciones en estas condiciones», según reclamó el CEO de la compañía Carlos Colunga. Ya en febrero, la compañía había presentado un Procedimiento Preventivo de Crisis ante el Ministerio de Producción y Trabajo para reducir personal. Colunga, que responsabilizó por el levantamiento de algunas rutas, como Mar del Plata, a la competencia que genera Aerolíneas Argentinas al contar con beneficios con los que no cuenta una empresa privada, solicitó dejar de operar por este lapso los vuelos regulares, no los chárteres, para “reformular su plan de negocios». Lo que se sabe es que los ATR se estarían devolviendo por falta de pago. ¿Con qué se operarían los chárteres, entonces? Según Colunga «es muy probable que devolvamos los ATR y traigamos aviones grandes para hacer vuelos regionales, que es probablemente donde pueda estar mejor planteada la operación. Pero eso lo iremos viendo y analizando en este lapso en que estaremos parados». A la crisis local, se le suma la de su principal accionista -al igual que de Avianca Brasil- Germán Efromovich, quién fuera además desalojado recientemente de la presidencia de la Junta Directiva de Avianca Holding de Colombia. Desde Avianca holding, a su vez, emitieron un comunicado recordando que Avian Líneas Aéreas S.A. (Avianca Argentina), no es parte del grupo, sino una compañía totalmente independiente de Avianca Holdings, por lo tanto, su situación legal, financiera y operacional es ajena al Holding y a sus subsidiarias. El desembarco de Efromovich en la Argentina a través de la aerolínea MacAir de la familia del presidente Mauricio Macri, le generó tanto al funcionario como al empresario numerosos problemas legales fogoneados por la oposición y los gremios que obligaron a demorar, con los costos que ello implica, el inicio de la operación. La realidad demostró luego que no había ningún beneficio oculto y que el vendedor aún no cobró lo acordado. El daño ya estaba hecho.