SE ENCIENDEN LUCES ROJAS EN EL CABOTAJE ARGENTINO

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El poderoso viento a favor que alimentó el sueño de la “Revolución de los Aviones” comienza a rotar peligrosamente, y las luces rojas en los tableros de las compañías comienzan a titilar con insistencia. Si bien los números de tráfico en los últimos meses siguen en ascenso, los ingresos para las compañías instaladas -y por instalarse- en la Argentina comienzan a ser una seria preocupación, aunque nadie quiere ser el primero en decirlo. El caso de Aerolíneas Argentinas es elocuente ya que comenzó el año con la promesa de solo requerir subsidios por U$S 90 millones y ahora está calculando que ni siquiera el doble de esa cifra le va a permitir llegar a fin de año, además de vender oficinas y terrenos entre otros activos. Es cierto que sufre la caída en la demanda internacional, pero también es cierto que era el cabotaje históricamente quien ayudaba a suavizar estas pérdidas. Lo primero que advierten las compañías es que el tráfico comercial -el que paga las mejores tarifas, pero también el primero que se reciente cuando hay caída en la actividad económica- está en baja y que el tráfico se sostiene sobre la base de tarifas promocionales, favorecidas por la eliminación de la banda inferior. Hoy la competencia -inclusive con empresas que aún no vuelan ni tienen aviones habilitados, pero fijan valores al mercado- pasa exclusivamente por el precio. El mercado no admite tarifas más altas, como lo muestran los bajos niveles de ocupación que acusan las compañías. Se trata de un viajero que solo busca oportunidades mientras las aerolíneas apelan al peligroso “compre barato ahora y viaje después”. Todo esto puede sonar atractivo para el público, pero no para las empresas que por otro lado deben lidiar con la caída en los ingresos y el alza en los egresos, en especial a partir de la última devaluación. Un ejemplo es el combustible, principal insumo para las aerolíneas, que en lo que va del año se duplicó para las compañías locales ya que no solo aumentó el crudo a nivel mundial sino que aquí se actualiza directamente con el valor del dólar. Después están otros gastos, como leasing de aviones, seguros, repuestos, etc., que también son en esta moneda mientras los ingresos en pesos. La experiencia de muchas empresas compitiendo por precios ya la vivió la Argentina. El resultado fue nefasto: todas quebraron. Será cuestión de prestarle atención a las luces rojas que se encienden en el tablero y vigilar el rumbo.