ALAS URUGUAY: CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

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El lunes, con el único B737-300 operativo, concretó su último vuelo uniendo Buenos Aires con Montevideo. Ese mismo día, Alas Uruguay le comunicó a la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), su decisión de suspender las operaciones por los próximos 60 días. ¿Tiene posibilidades de volver a volar? Difícil. Pero durante estos dos meses la empresa mantiene los derechos sobre las rutas y puede retomar los servicios regulares cuando lo disponga. Superado ese plazo deberá pasar nuevamente por todas las inspecciones para recuperar el Certificado de Operador Aeronáutico (AOC).Los 60 días les permitirían a sus autoridades también buscar algún inversor o empresa que le permita retomar la actividad en el verano. La posibilidad que la boliviana Amaszonas se quedara con la empresa fue una alternativa que también fracasó. Hoy esta empresa vuela desde Uruguay por su cuenta. Alas Uruguay nació en junio de 2012 después del cierre de Pluna como un emprendimiento autogestionado por los extrabajadores de la histórica compañía. Nació gracias a un crédito de U$S 15 millones que aportó el Fondo para el Desarrollo a instancias del presidente Pepe Mujica que quería salvar algunos errores de su gestión en el final de Pluna. El crédito, que le otorgaba a la compañía dos años de gracia, debía devolverse en 10 años. Alas Uruguay comenzó a operar el 21 de enero de este año con tres B737. Esta semana, por pedido del propietario, tuvo que dejar de operar el último, el CA-OAC. El gobierno, a través de su ministra de turismo Liliam Kechichian, dejó saber que no hay ninguna posibilidad de que el Estado ponga más dinero en Alas U. Nueve meses duró el sueño de un grupo de exfuncionarios de Pluna que se resisten, y con razón, a dejar la actividad.