AEROLÍNEAS ARGENTINAS II: AHORA UN COMITÉ DEBERÁ DECIDIR QUE RUTAS SE LEVANTAN

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Cuando el lunes 21 el ministro de Planificación Federal Julio De Vido, acompañado por sus colegas Enrique Meyer (Turismo), Carlos Tomada (Trabajo) y el presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, anunció que se iban a revisar las rutas no rentables de Aerolíneas al exterior para darle preeminencia a las de cabotaje y regionales, se interpretó que el gobierno no solo estaba reconociendo por primera vez los desafortunados números de la empresa -según De Vido las conexiones internacionales explican el 40% del déficit-, sino también que el grueso del quebranto no estaba en la quincena de rutas internas que solo Aerolíneas atiende sino en los vuelos internacionales. Algo que solo los directivos de la empresa se negaban a reconocer, al punto que en varias oportunidades Recalde habló de sumar más frecuencias y destinos. La amenaza, dirigida especialmente a los pilotos, entusiastas promotores de estos vuelos, dejaba caer también la discutible teoría de la “necesaria conectividad internacional” pese a que Aerolíneas apenas si transporta algo más del 10% de los pasajeros que entran o salen del país. Pero el camino de la sensatez fue corto. Primero fue el anuncio, supuestamente para tranquilizar a quienes ya compraron pasajes o están por comprar y a los agentes de viajes y operadores, de que las suspensiones no serían inmediatas. Luego que las mismas no serían tantas y que previamente había que analizar mediante un comité cada caso. La frase irremediablemente remitió a la conocida teoría adjudicada al ex presidente Juan Domingo Perón: Si quieres que algo no funcione, crea comités.