AEROLÍNEAS, Y LA PASIÓN POR EL FÚTBOL

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La travesura de montar un vuelo para ir con amigos a ver un partido de la selección de fútbol casi le cuesta la cabeza a Mariano Recalde. La posibilidad de pedir su renuncia circuló en los pasillos del Ministerio de Planificación, y hasta se oyó el nombre de su posible reemplazante. Aunque rápidamente se entendió que el remedio era peor que la enfermedad. Más que el vuelo, lo que complicó la situación del joven abogado fueron sus explicaciones a los medios, a quienes por otra parte responsabilizó bajo el siempre disponible argumento “de una operación de prensa”. Aunque el pedido de informe lo hizo un diputado mendocino, el principal acusado fue Antonio Mata, director del diario Crítica y ex gerente general de Aerolíneas. La viuda de Roberto Noble, heredera del grupo Clarín, también tuvo lo suyo. Internamente el funcionario le explicó al personal, a quienes trató de “compañeros” en un comunicado interno, que “programar vuelos adicionales para situaciones que implican aumentos extraordinarios de la demanda es prácticamente un imperativo de sentido común y una buena noticia en términos comerciales”. Sin embargo no explicaba el comunicado que despachar un equipo de 146 plazas con 41 asientos ocupados -más aun si hay boletos de cortesía o de convenios- no es exactamente un buen negocio en ninguna compañía del mundo. Y esto los empleados de Aerolíneas lo saben. Al margen de la discusión anecdótica de si pagó o no el pasaje -es difícil creer que algún presidente de Aerolíneas haya pagado alguna vez un ticket cuando hasta el último empleado tiene derecho a volar gratis o abonando solo el 10%- la responsabilidad en este caso caería sobre la gerencia comercial por haber montado un vuelo especial -ni chárter como se dijo, ni regular como insistió Recalde- para una ocupación tan baja. En especial con una espera tan prolongada y un traslado en ferry Ezeiza-Aeroparque-Ezeiza en el medio. Lo lógico ante esta demanda hubiera sido consolidar el vuelo con el anterior que también salió con lugares vacíos, claro que este difícilmente se hubiera podido quedar esperando a que terminara el partido. Decir que con 41 pasajeros un vuelo es rentable suena más que absurdo para quienes conocen algo de esta industria. Y si así fuera, la gerencia comercial de Aerolíneas -ésta, pero especialmente la anterior- debería explicar por qué siendo tan espectacularmente rentables los vuelos entre Buenos Aires y Montevideo los mismos se redujeron a dos por día en Aerolíneas mientras Pluna ofrece nada menos que entre 7 y 8 frecuencias diarias.