AEROLÍNEAS ARGENTINAS: ¿Y DONDE ESTA EL PILOTO?

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En el poco claro proceso que vive Aerolíneas Argentinas desde que el Estado se hizo cargo de su administración -por lo pronto nadie sabe cuando lleva invertido el gobierno en las compañías- las negociaciones por la compra de aviones también parecen marchar sin rumbo. Es evidente, y en esto coinciden los siete gremios, cosa curiosa, que no existe un plan de negocios que marque un camino. En este juego a ciegas, en un principio todos apuntaban hacia la brasileña Embraer. Luego llegó la posibilidad de alquilar -al mejor estilo Marsans- unos 10 Boeing B-737/700 a GECAS (General Electric) y comprar dos aviones directamente a Boeing, que ahora han desaparecido del firmamento. La apuesta, después del viaje de la Presidente a Madrid, era incorporar unos 30 a 35 Airbus cero kilómetros que Marsans había señado y cerrar amigablemente la salida de esta empresa del mercado aerocomercial argentino. La falta de financiación, y posiblemente algunas otras cuestiones vinculadas a la negociación, hicieron la semana pasada que todos dieran por caída esta posibilidad. Dos semanas antes, era una señal, el gobierno habría vuelto sobre los Boeing y firmado un compromiso por el alquiler de 10 B-737/700, seis de ellos ex SkyEuropa y cuatro ex EasyJet, ambas compañías low cost. Los aviones comenzarían a llegar a razón de uno por mes a partir de junio de este año o antes. Siempre, claro, que se giren los pagos. Un inconveniente con que se encuentran ahora las autoridades de la compañía, es la orden del gobierno de no comprar dólares en la plaza para no subir la cotización del mismo. Pero las aerolíneas, como se sabe, tienen la mayor parte de sus obligaciones -leasing, repuestos, capacitación, etc.- en esta moneda. Aunque hay quienes dudan de esta operación que impulsan los pilotos vinculados a la conducción de APLA, y hasta hay quienes sostienen que solo es una forma de presionar en la negociación a Airbus.
Salvo que con los europeos sólo se acuerde traer aviones de largo radio, suena absurdo incorporar ahora B-737 para luego decidirse por A320. Aviones que Aerolíneas tuvo hasta hace muy poco y nunca voló. Finamente fue el mismo gobierno quien emitió un comunicado dando cuenta de una serie de reuniones de trabajo que técnicos de la empresa y de Airbus tuvieron la semana pasada en Buenos Aires, las que habrían de continuar «próximamente» en Toulouse, base principal del fabricante europeo. El comunicado nada dice de Marsans, quien busca con esta operación recuperar unos U$S 192 millones pagados como seña a Airbus y despenderse de un paquete de aviones que ahora no necesita. A cambio, Aerolíneas podría contar en un plazo relativamente corto con equipos nuevos, y el gobierno recomponer sus relaciones con España y evitar un nuevo juicio a través del Centro Internacional de Arbitraje de Disputas de Inversiones (CIADI) del Banco Mundial. El problema es quien decide el rumbo.