TASAS AEROPORTUARIAS. UNA COMEDIA DE ENREDOS

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La publicación en el Boletín Oficial de la Resolución Nº 10 del ORSNA que modifica el Cuadro Tarifario de las tasas que se pagan en los principales aeropuertos argentinos habría pasado casi desapercibida, sino no fuera por un diario que levantó la información y la convirtió en noticia. Cuarenta y ocho horas más tarde -y desde Madrid, donde participaba de la comitiva presidencial- el ministro de Planeamiento Federal Julio De Vido ordenó al secretario de Transporte, Ricardo Jaime, dar marcha atrás con la medida, lo que obliga a dictar una nueva resolución, y a convocar urgente a un reunión de directorio del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos. Además de la desprolijidad, la marcha y contramarcha habla de una falta de comunicación increíble dentro del mismo gobierno y el mismo ministerio. El nuevo cuadro establecía un incremento a partir del 1º de marzo del 139,7% para los pasajeros -«tasa de uso de aerostación», sería su nombre correcto- que viajen en cabotaje, ya que pasó de $ 6,05 a $ 14,50. En cambio para quienes vuelen en internacional el salto fue del 61,1%, pero en dólares, al pasar de U$S 18 a U$S 29 en Ezeiza, Aeroparque y los principales aeropuertos del país. Un incremento del 463% en pesos entre enero del 2001 y marzo del 2009. También establecía la resolución un incremento del 35% en promedio sobre las tasas que pagan las aerolíneas por el aterrizaje y el estacionamiento de sus aviones que realizan vuelos internacionales, aunque esta proponía al mismo tiempo una «bonificación» del 30% para aquellas empresas que estuvieran al día. De la medida se desprendía que en definitiva iban a ser los pasajeros los que habrían de hacerse cargo del descuento a las empresas. La idea de reducir los costos de las aerolíneas -prometida cuando el Congreso aprobó en 2006 el contrato de renegociación de Aeropuertos Argentina 2000- buscaba impulsar la actividad, muy afectada en ese entonces por la estampida del precio del petróleo. Si bien los directivos de las aerolíneas prefirieron mantener un bajo perfil, a través de la Cámara de Compañías Aéreas en Argentina (Jurca), buscaron defender el ajuste al señalar que «los usuarios pagan las tasas en dólares más bajas de la región. Y las recomendaciones del Congreso de reducir las tasas a las aerolíneas se hizo para incrementar el tráfico aéreo». Sin aclaración oficial, fue imposible saber a que se debió el cambio de opinión. Para algunos, no imponer nuevos aumentos a los consumidores sensibilizados por los ajustes en otros servicios. Para otros, la cláusula que establece que el descuento -de lo contario sería un incremento del 30% sobre las actuales tarifas- solo sería aplicable para aquellas empresas que estuvieran al día con los pagos. Aerolíneas Argentinas, ahora a cargo del Estado, es el gran deudor.